Caputo en dos frentes

El Gobierno enfrenta un desgaste simultáneo en dos áreas clave: la economía y la campaña política. En ambos casos aparece el apellido Caputo. Luis Caputo busca reactivar la actividad con nuevas medidas financieras, mientras Santiago Caputo atraviesa una pérdida de control en distintos organismos bajo su órbita

La última jugada del ministro de Economía fue habilitar una línea de créditos hipotecarios con fondos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses, por hasta $2 billones, con una tasa que no supere UVA más 7,5%. La apuesta apunta a mover el mercado inmobiliario y el consumo, en un contexto de señales débiles para la economía real

Crédito dirigido y tensión ideológica

La medida introduce una intervención estatal en la tasa de interés, algo que choca con la ortodoxia libertaria más estricta. Aun así, Caputo insiste en una lógica pragmática: intervenir cuando considera que el mercado no corrige por sí solo la falta de financiamiento

Esa postura contrasta con el discurso presidencial en materia institucional y jurídica. En paralelo, el ministro sigue empujando una agenda que busca mostrar resultados concretos, mientras el Gobierno intenta sostener la idea de que el ajuste ya produjo un ordenamiento visible

El costo político de la recesión

La discusión económica se mezcla con una realidad más incómoda: la actividad no despega, la recaudación pierde tracción y el consumo sigue resentido. Patricia Bullrich marcó ese problema dentro del propio gabinete al advertir que el nivel de deuda de los hogares también limita la recuperación

En la oposición, Juan Manuel Olmos criticó la reforma de la Carta Orgánica del BCRA y cuestionó, entre otros puntos, el uso de reservas para respaldar créditos internacionales en un contexto de reservas netas negativas. También presentó un balance muy duro sobre inflación, cierre de empresas, destrucción de empleo y caída del salario real

Santiago Caputo pierde centralidad

La otra rama del poder vinculada a los Caputo muestra señales de desgaste. Santiago Caputo enfrenta conflictos en la Aduana, donde crecen las versiones sobre contrabando, se acumulan tensiones internas y quedó bajo la lupa la gestión de José Velis

También sigue abierto el frente por el caso de Laura Belén Arrieta, que ingresó con valijas que no fueron controladas, y por su vínculo con Leonardo Scatturice, un empresario cercano al asesor presidencial. La relación con empresas como Flybondi y OCA, además de contratos estatales en distintas áreas, suma ruido político

Más internas en organismos sensibles

El conflicto se extendió al PAMI, donde las movidas impulsadas desde el entorno de Santiago Caputo no terminaron de concretarse. En ese terreno también pesa la disputa con Karina Milei, que viene recortando margen de maniobra al asesor presidencial

La pelea por el control político quedó expuesta en la comisión bicameral de inteligencia, donde debió presentarse Cristian Auguadra, actual titular de la SIDE y antiguo contador de los Caputo, frente a un esquema conducido por Sebastián Pareja

Un gobierno sin relato estable

El problema de fondo es que la Casa Rosada no logra alinear su mensaje con la situación económica. Luis Caputo habla de reactivación, pero el Gobierno sigue defendiendo un programa de ajuste que todavía no consigue traducirse en mejora visible para la mayoría

Mientras tanto, Javier Milei mantiene su apuesta por convencer a los mercados y por sostener el programa fiscal, aunque la caída de la imagen presidencial y la fragilidad del frente político complican el escenario. En ese contexto, los Caputo aparecen como dos piezas expuestas en la misma tormenta: una por el bolsillo, la otra por el poder