El presidente Javier Milei reconoció este martes que la pobreza subió en el primer trimestre del año, en un contexto marcado por el rebrote inflacionario y por ingresos que no lograron seguirle el ritmo. Al mismo tiempo, defendió el rumbo económico de su gestión y sostuvo que, aunque el presente es difícil, la trayectoria general sigue siendo positiva

Pobreza en rebote

El mandatario señaló que el indicador se ubica cerca del 29% y admitió que hubo un retroceso reciente. Sin embargo, remarcó que, en su visión, el nivel actual sigue siendo mucho menor al de los picos previos y lo interpretó como parte de una mejora de fondo

Estimaciones privadas elaboradas a partir de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares indicaron que la tasa de pobreza habría llegado al 30,7% entre enero y marzo, frente al 29,9% del último trimestre de 2025. En ese período, la cantidad de personas bajo la línea de pobreza habría aumentado en unas 600.000

El ajuste como objetivo

Milei también defendió la caída del salario público como resultado buscado del programa oficial. Explicó que el ajuste debe recaer sobre el Estado y afirmó que la intención es reordenar el sector para que quienes estén capacitados mejoren sus ingresos y el empleo público recupere prestigio

En paralelo, sostuvo que los salarios del sector privado le ganaron levemente a la inflación y que los del sector informal tuvieron una mejora más fuerte. Según su lectura, eso reflejaría una recomposición general de la economía

La discusión sobre la microeconomía

Consultado por la situación de sectores puntuales, el Presidente rechazó la idea de intervenir para favorecer actividades con problemas de rentabilidad. Dijo que ese tipo de medidas distorsiona la asignación de recursos y acusó a ese enfoque de derivar en corrupción

Además, insistió en que los principales indicadores económicos muestran niveles récord. Mencionó al PBI, al consumo y a las exportaciones como señales de expansión y afirmó que se está generalizando una visión parcial de la coyuntura

La exposición dejó otra vez en primer plano la defensa oficial del ajuste, en medio de una mejora macroeconómica que convive con tensiones todavía visibles en los ingresos y en el nivel de pobreza