La brecha entre el diagnóstico económico del Gobierno y la percepción de la mayoría volvió a quedar en primer plano. Mientras Javier Milei defendió sus políticas ante empresarios y financistas, el clima social sigue atravesado por la caída del consumo, la fragilidad del empleo y la incertidumbre sobre los próximos meses

Un discurso en contraste con la calle

En su exposición de ayer, el Presidente buscó respaldar el rumbo de la gestión, pero volvió a cargar contra economistas, opositores y periodistas. El tono fue más moderado que en otras intervenciones, aunque sin abandonar la confrontación

La escena dejó una impresión extendida entre los presentes: el Gobierno habla de recuperación, pero gran parte de la población sigue registrando dificultades concretas en su vida cotidiana

Empresas en modo espera

Ese desacople también impacta en las decisiones de inversión. Distintos asistentes al encuentro empresarial señalaron que, salvo los proyectos ligados al RIGI, el resto de las iniciativas se desacelera hasta que pase la elección. La consigna dominante es esperar y ver

El freno no se explica solo por la política. También pesa la microeconomía: la actividad no termina de repuntar y la prudencia se impone frente a un escenario todavía inestable

Cierres, empleo y consumo debilitado

En los últimos días ganaron visibilidad casos de empresas que cerraron sus puertas, como la fábrica de indumentaria cuyo dueño, Santiago “Tati” Phelan, dejó una frase de alto impacto al despedir a sus trabajadores. No se trata de un episodio aislado

Según el economista Diego Coatz, en lo que va del año ya bajaron la persiana 1400 industrias y el número podría llegar a 3000 en 2026. El dato más preocupante, advierte, es que la desaparición de firmas no está siendo compensada por la creación de nuevas

En paralelo, una encuesta reciente mostró que más de la mitad de los trabajadores no llega a fin de mes. El endeudamiento familiar y la mora bancaria refuerzan esa foto. La mejora parcial en algunas entidades financieras responde, en parte, a castigos de deuda y a recortes más estrictos en los límites de compra con tarjeta

Los números que discute el oficialismo

El Gobierno insiste en exhibir un récord de consumo, pero esa lectura cambia cuando los datos se observan por consumo per cápita o se los cruza con el peso de los bienes básicos. Bajo esas comparaciones, el retroceso aparece con más claridad

También hubo mensajes cruzados dentro del propio oficialismo. Luis Caputo habló de reactivar la economía al anunciar cambios para el crédito en dólares, mientras Santiago Bausili intentó bajar expectativas y negó un boom de ese tipo de préstamos

A eso se suma la suba de tasas de interés, que complica tanto nuevas inversiones como la situación de empresas y familias endeudadas

Señales políticas y tensiones internas

La preocupación no se limita a la economía. Patricia Bullrich volvió a pedir más rapidez en los resultados para que el cambio se perciba en la vida diaria, aunque ratificó el rumbo general. Sus dichos, luego retocados en redes, dejaron otra muestra de la incomodidad que atraviesa al oficialismo

En el frente social, la consultora Equilibra informó que el ingreso disponible registrado de 14,5 millones de personas cayó en junio, tanto en la comparación mensual como interanual, con una merma más fuerte entre los asalariados privados

Y en el plano político-judicial, la detención en Bolivia de Fernando Cerimedo volvió a exponer fisuras en el relato oficial. Primero hubo distancia, pero luego el propio Presidente terminó alineándose con su defensa pública

El cuadro general es claro: el Gobierno intenta vender solidez, pero la economía real, la cautela empresaria y la presión social siguen empujando en sentido contrario