USHUAIA.- Tras las declaraciones de Donald Trump sobre un eventual conflicto por las islas Malvinas, Javier Milei anunció que avanzará con la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia para reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur

El proyecto es uno de los más caros y discutidos del país. Fue concebido como un centro logístico en la capital fueguina para asistir a operaciones científicas, comerciales y militares vinculadas con la Antártida

Una obra que quedó sin impulso

La iniciativa tomó forma pública durante la gestión de Alberto Fernández, asociada al Polo Logístico Antártico, cuya obra comenzó en 2022. Desde entonces, el desarrollo quedó prácticamente detenido y no mostró avances significativos

Las tareas no se interrumpieron por completo, pero su continuidad depende de que Nación amplíe los fondos destinados al proyecto. El canciller Pablo Quirno adelantó que el Presidente prepara una decisión administrativa para reforzar las partidas del Ministerio de Defensa orientadas a la base

La obra está a cargo de Tandanor, uno de los astilleros más importantes del país. La directora de obra, Alejandra Portatadino, señaló que un contrato de confidencialidad le impide dar precisiones sobre la ejecución y remarcó que se trata de una instalación sensible por su ubicación estratégica dentro del Batallón de Infantería de Marina N°4

El giro geopolítico

En su mensaje por cadena nacional, Milei vinculó la reactivación del proyecto con la disputa por la explotación petrolera del yacimiento Sea Lion. Sostuvo además que la base convertiría a la Argentina en el principal polo logístico del Atlántico Sur y tendría un papel central en la proyección geopolítica del país

El Presidente también anunció que endurecerá las sanciones a las petroleras extranjeras que operan en la zona de Malvinas y que enviará al Congreso un proyecto para crear un Consejo de Seguridad Nacional

Washington, Ushuaia y las tensiones locales

La base adquirió una nueva dimensión en abril de 2024, cuando Milei viajó de manera imprevista a Ushuaia para reunirse con Laura Richardson, entonces jefa del Comando Sur de Estados Unidos. El encuentro se realizó en la propia base naval y contó con la presencia del embajador estadounidense Marc Stanley y del ministro de Defensa, Luis Petri

El gobernador Gustavo Melella y el intendente Walter Vuoto no participaron de la recepción. Más tarde, el Presidente describió aquella visita como una instancia para seguir el desarrollo de la obra y destacó el potencial del lugar como apoyo logístico para la actividad antártica y el tráfico marítimo en el sur

Desde entonces, el proyecto quedó rodeado de versiones sobre el interés de potencias como China, Rusia y Estados Unidos, algo que Melella desmintió en varias oportunidades. También hubo visitas de delegaciones estadounidenses, gestiones vinculadas a minerales críticos y seguimiento cercano de Washington sobre el desarrollo de la base

Un vínculo atravesado por desconfianzas

La relación entre el Gobierno nacional y la administración fueguina se fue tensando con medidas sobre la industria local, la intervención del puerto de Ushuaia, la venta de tierras de la Armada y el amarre reciente de un buque petrolero de bandera británica, que la provincia consideró inadmisible mientras siga la ocupación de las islas

Por eso, en Tierra del Fuego se espera un respaldo al objetivo de fortalecer la posición argentina en Malvinas y el Atlántico Sur, pero también reclamos por mayor participación provincial, controles sobre el papel de Estados Unidos y definiciones sobre el futuro del puerto ushuaiense