El fallecimiento de Luis María Ricchieri, a los 86 años, provocó pesar en ámbitos diplomáticos. Fue un diplomático de carrera con una trayectoria extensa y uno de los nombres vinculados a la negociación con Chile que contribuyó a desactivar el conflicto por el canal de Beagle a fines de los años setenta y comienzos de los ochenta

Una carrera forjada en Cancillería

Ricchieri inició su recorrido en la diplomacia en los años sesenta, tras finalizar sus estudios durante el gobierno de Arturo Illia. Ingresó a la Cancillería cuando Miguel Ángel Zavala Ortiz estaba al frente del área y compartió generación con otros funcionarios de relieve, entre ellos Juan Carlos Olima, Fernando Petrella y Arnoldo Listre

Su carrera incluyó destinos en Ginebra y París. También estuvo al frente del Centro de Promoción Argentina en Los Ángeles durante la década de 1990 y ocupó el cargo de subsecretario técnico de la Cancillería. En marzo de 2002 fue designado cónsul general en Miami, durante la presidencia de Eduardo Duhalde

El rol decisivo en la crisis del Beagle

A partir de 1980, Ricchieri participó de manera directa en los esfuerzos para alcanzar una salida negociada al diferendo con Chile por el canal de Beagle, un conflicto que había estado al borde de una guerra en la Navidad de 1978. La mediación del cardenal Antonio Samoré, enviado por Juan Pablo II, resultó decisiva para encauzar la disputa

Ricchieri integró el equipo argentino que trabajó en esa salida diplomática y años más tarde recordó la tensión del momento y el peso que tuvo la intervención de la Iglesia en la apertura de una solución. También señaló que, en Chile, el clima social de entonces era abiertamente hostil hacia la Argentina

Reconocimiento a una trayectoria

Por su participación en aquella negociación, Ricchieri recibió un reconocimiento del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales junto con otros diplomáticos argentinos y con el representante chileno que integró ese proceso