“Si hay una persona que no está de acuerdo, que dé un paso al costado, que arme su proyecto y que compita”. Con esa frase, Diego Santilli apuntó directamente contra Victoria Villarruel y abrió un nuevo capítulo en la interna del oficialismo

La respuesta del jefe de Gabinete llegó después de que la vicepresidenta acusara a Javier Milei de replicar “persecuciones imaginarias” y manifestara preocupación por su salud mental

En la Casa Rosada, sin embargo, intentan despejar la idea de una escalada planificada contra la titular del Senado. La postura que describen es otra: no darle entidad

Una réplica que no estaba prevista

Fuentes cercanas a Santilli sostienen que su reacción no fue parte de una línea acordada, sino una respuesta espontánea ante una consulta periodística. Según ese entorno, el funcionario habló desde su propia convicción y no por pedido de la conducción política

En Balcarce 50 tampoco habría habido reproches por sus declaraciones. De hecho, en el Gobierno remarcan que el malestar con Villarruel se explica por sus últimos mensajes públicos, considerados fuera de lugar por el oficialismo

La decisión de no subirla al ring

En el entorno presidencial creen que confrontar de manera sostenida con Villarruel solo la beneficiaría. Por eso, la idea que domina es evitar convertirla en protagonista de la escena política

Al mismo tiempo, en el Gobierno observan con atención su posible proyección hacia 2027. Aunque la vicepresidenta no expuso públicamente una candidatura, en la Casa Rosada sospechan que podría buscar un espacio propio o acercarse a sectores del peronismo conservador

Villarruel, por su parte, negó reiteradamente cualquier intento de socavar al Presidente y sostuvo que hay una animosidad en su contra dentro del oficialismo. También remarcó que su actividad se concentra en el Senado y en sus recorridas por las provincias

Una interna que sigue abierta

El intercambio dejó en claro que la relación entre la vicepresidenta y el núcleo duro del poder sigue deteriorada. Por ahora, el Gobierno asegura que no habrá una ofensiva específica, aunque admite que las tensiones con Villarruel están lejos de cerrarse