Ni en sus celebraciones más íntimas Hugo Moyano consigue reunir a toda su familia. Esta vez, la excusa fue el 17° aniversario del Club Deportivo Camioneros y el encuentro dejó una postal política y familiar: cinco de sus seis hijos, buena parte de sus nietos y una señal de acercamiento con Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA y exyerno del histórico dirigente

Una mesa amplia, pero no completa

La reunión no tuvo ausencias menores. No estuvieron Facundo Moyano, que permanece en Mar del Plata mientras avanza una causa judicial por presunta violencia de género contra su novia, ni Liliana Zulet, esposa de Moyano y enfrentada con Pablo, el número dos del gremio

Entre los presentes también hubo dirigentes sindicales, como Cristian Jerónimo, integrante del triunvirato de la CGT, y Juan Pablo Brey, cercano al clan camionero. El festejo incluyó escenario, banda en vivo y la mesa principal ubicada en la cabecera del salón

Fútbol, negocios y una tregua frágil

En torno al evento circuló la versión de una colecta para cubrir gastos del club. Consultadas las cámaras empresarias, negaron haber recibido presiones para aportar fondos. En paralelo, fuentes ligadas al moyanismo señalaron que hubo 80 mesas a un valor de $3.000.000 cada una, lo que habría dejado una recaudación cercana a los $240.000.000

El club de los Moyano marcha segundo en la Primera B Metropolitana y apunta a dar el salto a la B Nacional. El vínculo con el fútbol también ayudó a recomponer la relación con Tapia, que ya había participado de la inauguración del estadio Hugo Moyano, en Esteban Echeverría

La convivencia entre las dos familias también se sostiene en la cercanía entre los hijos de Tapia y los de Pablo Moyano, habitués de los últimos mundiales con ubicaciones preferenciales. Aun así, la interna sigue abierta: Pablo admitió que no tiene relación con Facundo y volvió a marcar distancia de Zulet, mientras Karina Eva consolidó su lugar como aliada dentro del gremio

Paola, otra de las hijas de Moyano y exesposa de Tapia, reapareció junto a sus hermanos después de mucho tiempo. Hugo, abogado y diputado nacional, intenta moverse entre las distintas facciones. Y Jerónimo, el menor, de 26 años, mantiene un rol central como secretario privado de su padre, con cinco sueldos en blanco y la ambición de convertirse en heredero

Por momentos, la interna quedó en pausa. Incluso con música de Los del Fuego de fondo, el clan camionero ensayó una tregua que, al menos por una noche, pareció funcionar