Un equipo del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) de Barcelona ha detectado que, con el paso del tiempo, dos proteínas clave de la piel alteran su comportamiento y contribuyen a intensificar la inflamación en la epidermis, la capa más externa del tejido cutáneo
La investigación, publicada en Nature Aging, describe que BMAL1 y YAP dejan de actuar como lo hacen en una piel joven o adulta, donde ayudan a conservar la identidad y el buen funcionamiento del tejido. Con el envejecimiento, ambas pasan a concentrarse en zonas del ADN vinculadas a la activación de respuestas inflamatorias
Un cambio en el equilibrio celular
En condiciones normales, BMAL1 participa en la regulación del reloj circadiano celular, mientras que YAP permite que las células respondan a las tensiones físicas del entorno. Según el estudio, esa función coordinada se altera con la edad y termina favoreciendo la expresión de genes inflamatorios
"Los mecanismos que normalmente mantienen el equilibrio de la epidermis pasan a amplificar la inflamación", señaló Salvador Aznar, jefe del laboratorio de Células Madre y Cáncer del IRB Barcelona
La señal que acelera el deterioro
El trabajo también apunta al papel de IL-17, una señal inflamatoria procedente de la dermis, que potencia la alteración observada. Su presencia activa directamente YAP y acelera el deterioro del tejido en edades avanzadas
Los ensayos realizados en modelos de laboratorio muestran que bloquear esa señal reduce la actividad de YAP y frena el deterioro del tejido, un hallazgo que abre la puerta a futuras estrategias contra la inflamación crónica en personas mayores