Gustavo Martín Garzo defiende que los libros clásicos no resuelven las grandes preguntas del ser humano, pero sí las mantienen vivas. Para el escritor, la literatura no es un territorio de respuestas, sino un espacio donde esas inquietudes esenciales siguen respirando

En una conversación sobre su obra celebrada en Santander, el autor reivindicó la vigencia de la mitología y de los clásicos, que a su juicio continúan ofreciendo relatos capaces de explicar la complejidad humana

El amor como territorio de desorden

Martín Garzo sostiene que asuntos como la muerte, el amor, la justicia, el dolor o el poder se han banalizado y a menudo se tratan desde ámbitos como la sociología o la psicología. Frente a eso, entiende el amor como un mundo de hechizo, de sueño, deseo e incertidumbre

El escritor considera un error pensar que esas experiencias ya no tienen nada que contar. A su juicio, el mito sigue lleno de historias extraordinarias que ayudan a mirar lo humano desde otra perspectiva

También advierte de que vivimos en una época profundamente racional, en la que se pretende entender todo. Pero defiende que no comprender no es necesariamente algo negativo, y que intentar expulsar el amor por querer explicarlo todo termina haciendo que regrese en los momentos más inesperados

Releer la mitología desde la voz femenina

En su último libro, Un paraíso de escombros, Martín Garzo reúne 14 relatos basados en historias muy conocidas de la mitología griega, aunque narradas desde la perspectiva de personajes femeninos

Entre ellas figuran relatos vinculados a Orfeo y Eurídice, Ulises, Leda y el cisne o el Minotauro. El autor vuelve así sobre mitos contados muchas veces, pero esta vez otorgando protagonismo a las mujeres que los atraviesan

No es la primera vez que trabaja con materiales clásicos. Ya lo había hecho antes en obras como El jardín dorado. En su opinión, resulta más fácil contar las hazañas de héroes y pícaros que dar voz a quienes fueron esenciales en sus vidas y casi nunca tuvieron palabra propia