¿Qué ocurre cuando el cuerpo deja de moverse siempre de la misma manera? El Animal Flow propone bajar al piso, explorar nuevas posiciones y recuperar una relación más instintiva con el movimiento

La disciplina se inspira en los desplazamientos de distintos animales y combina fuerza, movilidad, coordinación, equilibrio y control corporal. Sus secuencias pueden incluir posturas asociadas con osos, cangrejos, monos o bestias, aunque el objetivo no es imitarlos, sino usar esos patrones para descubrir las posibilidades del propio cuerpo

El piso como espacio de entrenamiento

En esta práctica no se utilizan máquinas ni elementos externos. Las manos, las piernas y el piso se convierten en las principales herramientas para cambiar de dirección, sostener posturas y enlazar movimientos

Una secuencia puede comenzar con las manos apoyadas, continuar con un desplazamiento lateral y terminar con una acción que demande fuerza, equilibrio y coordinación. Cada movimiento tiene un propósito, pero la exploración y el juego también forman parte de la experiencia

Fuerza, movilidad y curiosidad

Una clase modifica desde el inicio la relación con el espacio. En lugar de entrenar siempre de pie o repetir ejercicios establecidos, los participantes deben coordinar brazos y piernas para avanzar, retroceder o desplazarse de costado

El entrenamiento también invita a recuperar la curiosidad: probar una postura, encontrar una transición y aceptar que un movimiento puede requerir varios intentos. Así, la fuerza se combina con la movilidad, mientras el control convive con la fluidez

La propuesta suma además una dimensión lúdica. La atención deja de estar puesta únicamente en la apariencia del ejercicio y se concentra en las sensaciones del cuerpo y en la posibilidad de volver a jugar con el movimiento

Una nueva presentación en el Bienestar Fest

Agustín Carmuega, referente de Animal Flow en la Argentina, participó de la primera edición del Bienestar Fest y regresará este año para compartir nuevamente la disciplina

El encuentro se realizará el 24 y 25 de octubre en el Hipódromo de Palermo. Allí, el público podrá acercarse a distintas propuestas vinculadas con el bienestar, el movimiento y la conexión con el cuerpo

Durante la primera edición, Carmuega invitó a los participantes a “sacar el animal” que llevaban adentro. La actividad reunió desplazamientos por el piso, posturas y secuencias que, pese a su apariencia sencilla, planteaban un desafío físico

En su regreso al festival, la propuesta buscará convocar tanto a quienes ya tuvieron una primera experiencia como a quienes todavía no se animaron a probarla