La hipervigilancia es un estado de alerta excesivo en el que una persona busca señales de peligro de manera constante, incluso cuando no existe una amenaza concreta. A diferencia de la atención selectiva, que permite concentrarse en lo importante y descartar lo demás, la hipervigilancia interpreta cualquier cambio como un posible riesgo

Con la expansión de los relojes y anillos inteligentes surgió una nueva forma de vigilancia: el seguimiento permanente de los biomarcadores. La adopción de estos dispositivos creció con fuerza

Oura Ring, uno de los principales productos del segmento, superó los 5,5 millones de unidades vendidas en todo el mundo y concentra cerca del 75% del mercado. La empresa alcanzó más de 1000 millones de dólares en ventas y registró un crecimiento anual superior al 22%

Qué información puede ser útil

El cardiólogo Eduardo Isern explica que el sistema nervioso humano no evoluciona al mismo ritmo que la tecnología. Cuando una persona interpreta un dato como amenazante, puede activar una respuesta de huida similar a la que antiguamente aparecía frente a un peligro físico

En ese proceso aumentan la adrenalina, la noradrenalina, el cortisol y la glucosa. También pueden elevarse la frecuencia cardíaca, la respiración, la presión arterial y el flujo sanguíneo hacia los músculos

Por eso, en personas con enfermedades o factores de riesgo, controlar los valores de manera repetida sin un tratamiento adecuado puede generar angustia sostenida. Reunir datos no equivale a resolver un problema médico: algunas respuestas requieren semanas o meses

Según Isern, las funciones más valiosas de estos dispositivos son el registro de la frecuencia cardíaca y de sus variaciones. Algunos relojes pueden realizar un electrocardiograma de una derivación y colaborar en la detección de arritmias. La medición de la presión arterial también puede ser relevante, aunque todavía son pocos los equipos que la incorporan

En cambio, la saturación de oxígeno suele tener mayor margen de error. Las estimaciones del sueño REM, el nivel de estrés y el consumo diario de calorías son aún más variables, porque requieren mediciones específicas y múltiples datos personales y ambientales

El valor de encontrar un punto medio

La médica Rosana Cafardo sostiene que el monitoreo puede ser beneficioso según el dato que se mida y las características de cada paciente. En una persona con diabetes, por ejemplo, un sensor continuo de glucosa permite observar cómo impactan determinados alimentos y puede ayudar a modificar la cantidad o el tipo de hidratos de carbono

Los contadores de pasos también pueden funcionar como un estímulo para moverse más cuando se utilizan con una meta concreta. Además, un reloj puede detectar una alteración cardíaca que lleve a una consulta médica oportuna. Cafardo menciona el caso de un hombre cuyo dispositivo alertó sobre un problema durante una clase de gimnasia; luego fue internado y necesitó un marcapasos

Sin embargo, la misma herramienta puede producir el efecto contrario. Algunas personas comienzan a controlar de manera compulsiva cuántas horas durmieron o cuánto sueño profundo registraron, y se angustian si el dispositivo no muestra el resultado esperado

Para la medicina clínica, las mediciones más útiles son las que tienen un objetivo definido y pueden modificar una conducta. Entre ellas se encuentran el control de la presión arterial, la glucemia en personas con diabetes y los análisis indicados ante enfermedades como la anemia o el hipotiroidismo

En personas sanas, con una alimentación variada y sin factores de riesgo específicos, muchas mediciones sobre vitaminas o supuestos déficits no son necesarias. La información puede ayudar a mejorar hábitos, pero cuando medir deja de ser una herramienta y se vuelve una obligación, puede convertirse en una fuente de malestar

La ilusión de tener todo bajo control

La psicóloga Camila Steigmeier explica que la incertidumbre genera incomodidad y que los dispositivos pueden ofrecer un alivio momentáneo. El problema aparece cuando la necesidad de información crece, porque ninguna medición logra brindar una certeza absoluta

El foco excesivo en las sensaciones corporales puede llevar a interpretaciones catastróficas y activar el sistema de amenaza, como ocurre en algunos casos de pánico. Las personas con rasgos obsesivos o perfeccionistas también pueden angustiarse cuando un registro no coincide con sus expectativas, aunque esas expectativas no estén basadas en indicaciones médicas

El psiquiatra Maximiliano Napoli señala que autoevaluarse no es necesariamente negativo. La dificultad surge cuando se analiza cada actividad, cada noche de sueño o cada variación corporal según lo que indica el reloj. En ese punto, la experiencia personal queda subordinada a la tecnología

Cómo funciona el refuerzo compulsivo

Una métrica favorable puede actuar como recompensa y aumentar el deseo de volver a medir. La persona busca repetir la sensación de que el resultado es correcto, pero al mismo tiempo incrementa el temor a que el próximo registro sea negativo

Cuando el dispositivo informa un supuesto descanso deficiente pese a que la persona se siente con energía, puede aparecer una profecía autocumplida. Cuanto más se confía en el aparato para interpretar el propio cuerpo, menor puede ser la confianza en las sensaciones personales

La tecnología puede ser útil para prevenir enfermedades y acompañar cambios de conducta, pero debería estar al servicio de la persona y no convertirse en el elemento que organiza toda su vida

Señales de que el control se volvió un problema

  • La herramienta comienza a gobernar una parte importante de la conducta.
  • El incumplimiento de una meta genera un malestar intenso.
  • La medición se transforma en una fuente permanente de tensión.
  • Las decisiones cotidianas quedan excesivamente condicionadas por los registros.
  • El uso se vuelve rígido y obligatorio.

Pautas para usar mejor estas tecnologías

  • Considerarlas una herramienta más para registrar y cuidar la salud.
  • Evitar que sus resultados definan todas las decisiones.
  • Priorizar las indicaciones del médico tratante por sobre los estándares de las redes sociales.
  • Preguntarse si la medición responde a una necesidad concreta o solo busca calmar la incertidumbre.
  • Recordar que los números no reemplazan el sentido común, el autoconocimiento ni el vínculo con otras personas.

Los hábitos saludables se construyen con pequeñas acciones repetidas. La tecnología puede acompañar ese proceso, pero también es necesario descansar, escuchar el cuerpo y conservar espacios de conexión con el entorno y con los demás