Después de los 60 años, el sueño sigue siendo un pilar de la salud. Aunque con la edad es normal dormir de manera más liviana o despertarse durante la noche, eso no significa que el cuerpo necesite menos descanso

La recomendación general para la mayoría de los adultos mayores es mantener entre siete y ocho horas de sueño cada noche. Igual de importante es que ese descanso sea estable y de buena calidad, porque eso favorece la salud física y mental

Cambios normales que no deben confundirse con menos necesidad de sueño

Con el paso del tiempo, el organismo atraviesa modificaciones que alteran la forma de dormir. Es habitual pasar menos tiempo en sueño profundo, despertar más seguido o levantarse antes por la mañana

Estas variaciones son esperables, pero no implican que haya que dormir menos horas. Por el contrario, respetar el tiempo recomendado ayuda a proteger la memoria, sostener el funcionamiento cerebral y preservar el bienestar general

Cuándo conviene consultar

Si las dificultades para dormir se repiten con frecuencia, si aparece somnolencia durante el día o si los despertares nocturnos son constantes, conviene consultar a un profesional de la salud

Hábitos que ayudan a descansar mejor

Algunas rutinas pueden facilitar un sueño más reparador: acostarse y levantarse a horarios regulares, incluso los fines de semana; evitar cafeína, alcohol y comidas abundantes antes de dormir; reducir el uso de pantallas en las horas previas al descanso; realizar actividad física durante el día; y mantener la habitación silenciosa, oscura y con una temperatura cómoda

Cuidar el sueño no solo ayuda a recuperar energía. También contribuye al buen funcionamiento del organismo y a sostener una mejor calidad de vida con el paso de los años