Un dolor en la espalda después de levantar peso, una molestia en la rodilla al subir escaleras o un hormigueo que baja por una pierna pueden parecer cuadros parecidos. Sin embargo, no siempre tienen la misma causa

Músculos, articulaciones, huesos, tendones, ligamentos y nervios integran el sistema musculoesquelético y actúan en conjunto. Por eso, identificar qué tejido está comprometido no siempre es simple

Dolor muscular: tensión, sobrecarga y esfuerzo

El dolor muscular suele aparecer tras actividad física intensa, movimientos repetidos, malas posturas o una lesión. Por lo general se concentra en un músculo y puede sentirse como rigidez, tirantez o molestia al usarlo

También puede haber sensibilidad al tocar la zona, espasmos o contracturas. En lesiones leves, la molestia suele ir cediendo a medida que el músculo se recupera y puede mejorar con reposo, estiramientos o fisioterapia

Dolor articular: inflamación y dificultad para mover

El dolor articular se localiza en la zona donde se unen dos huesos. Puede acompañarse de inflamación, rigidez, calor, enrojecimiento o dificultad para mover la articulación

En algunas enfermedades, el patrón del dolor da pistas. En la osteoartritis, por ejemplo, suele empeorar después de usar la articulación y la rigidez al despertar suele durar menos de 30 minutos

Otras estructuras también pueden doler. Una molestia que aparece con el esfuerzo o al cargar peso puede vincularse con un tendón, mientras que un dolor profundo y persistente después de un golpe obliga a descartar una lesión ósea

Cuando el dolor quema, da corriente o se irradia

El dolor nervioso suele percibirse como ardor, quemazón, descargas eléctricas, hormigueo o sensación de agujas. A diferencia de un dolor más localizado, puede seguir el trayecto de un nervio y extenderse hacia un brazo o una pierna

En algunos casos se suma entumecimiento, alteración de la sensibilidad o pérdida de fuerza. Una hernia de disco puede producir ese cuadro al irritar o comprimir una raíz nerviosa, además de generar dolor en la columna con irradiación hacia una extremidad

También existe el dolor que proviene de los discos de la columna. Puede sentirse en la parte central de la espalda o extenderse hacia los glúteos y empeorar con ciertas posturas, al permanecer sentado o de pie por mucho tiempo, o al agacharse

Cuándo pedir ayuda médica

No todos los dolores requieren la misma atención. Una molestia leve puede desaparecer mientras el tejido se recupera, pero conviene consultar si dura varios días o semanas sin mejorar, si es muy intensa o si aparece de manera brusca

También es recomendable buscar valoración profesional cuando el dolor impide caminar o mover una extremidad, aparece después de un accidente, se acompaña de fiebre, presenta inflamación importante, deformidad, pérdida de fuerza o pérdida de sensibilidad

Hay señales que requieren atención inmediata, como dificultad para respirar, pérdida del control de esfínteres o debilidad repentina en brazos o piernas

Reconocer cómo se manifiesta el dolor puede orientar sobre su origen, pero no reemplaza una evaluación médica. Si la molestia persiste o limita las actividades cotidianas, un especialista puede determinar qué estructura está afectada y definir el tratamiento adecuado