Dormir bien no siempre alcanza para despertarse con energía. Cuando el agotamiento persiste, las causas pueden ser múltiples y abarcar tanto aspectos físicos como emocionales, según especialistas
Entre los factores más frecuentes aparecen una alimentación inadecuada, la falta de descanso real, el estrés, las preocupaciones y algunas alteraciones del ánimo. También pueden intervenir enfermedades orgánicas que provoquen anemia, debilidad o cansancio, por lo que es importante mantener los controles médicos al día
El descanso también depende del ambiente
El entorno del dormitorio puede influir en la calidad del sueño. Un aire cargado, por ejemplo, puede afectar la eficiencia del descanso. Cuando la concentración de dióxido de carbono supera las 1.000 ppm, baja la calidad del sueño, se reduce el sueño profundo y aumenta el cortisol al despertar
Una medida simple puede ayudar a mejorar ese escenario: abrir la ventana, incluso apenas unos centímetros, para renovar el aire
Hábitos que ayudan a salir del cansancio
Para reducir la sensación de agotamiento, los especialistas recomiendan sostener una rutina saludable de alimentación, descanso y actividad física
El ejercicio no solo mejora el estado general, sino que también favorece la liberación de endorfinas, asociadas con sensaciones de placer y bienestar
Además, conviene evitar cenas muy tardías, revisar el aporte de fibra en la dieta y respetar horarios regulares de sueño para favorecer un descanso más reparador