Joan Garriga, referente de la terapia Gestalt y divulgador de las constelaciones familiares, sostiene que las personas no pueden modificar los hechos que marcaron su vida, pero sí la manera de relacionarse con ellos
El terapeuta catalán visitará Buenos Aires en noviembre para ofrecer el taller Lo que heredamos, lo que transformamos. Además, prepara la publicación de su nuevo libro, Cambiar, las siete etapas de la transformación en el viaje de la vida
Aceptar la historia sin justificar el daño
En su mirada, las experiencias familiares son como monedas que cada persona recibe: algunas están asociadas al amor y al cuidado; otras, al abandono, la violencia o la indiferencia. Rechazar por completo aquello que ocurrió puede mantener a alguien atado al rencor y organizar su vida alrededor de aquello que intenta evitar
“Tomar las monedas” no implica justificar el daño, sino reconocer la propia historia con honestidad. Para Garriga, ese reconocimiento permite abrirse al presente y transformar lo recibido, en lugar de reproducir el sufrimiento
Cuando el dolor permanece sin elaborar, puede expresarse en forma de victimismo, enojo crónico, perfeccionismo, miedo, retraimiento u orgullo. El terapeuta sostiene que las defensas construidas durante la infancia pueden convertirse, con el tiempo, en una fuente de padecimiento
Honrar a los padres y recuperar el propio lugar
Honrar a los padres, según Garriga, no significa considerarlos perfectos ni justificar sus errores. Supone atravesar el dolor, la rabia, la decepción y las expectativas incumplidas para poder mirarlos como seres humanos, con límites y posibilidades
También plantea que muchos hijos intentan salvar emocionalmente a sus padres, ocupar el lugar de una pareja o reemplazar a un familiar fallecido. Aunque esas conductas puedan surgir del amor, generan un orden confuso y consumen energía que debería estar destinada a la propia vida
La salida, explica, consiste en reconocer que los padres son quienes dieron la vida y que los hijos son quienes la recibieron. Esa aceptación no elimina los problemas, pero puede aliviar la necesidad de sostener responsabilidades que no corresponden
Lo que se transmite entre generaciones
Garriga afirma que la herencia familiar no se limita a los genes. También puede incluir maneras de interpretar el mundo, formas de vincularse, miedos, recursos y heridas. Algunas experiencias de generaciones anteriores pueden seguir influyendo mientras permanezcan fuera de la conciencia
Sin embargo, advierte que no todo puede explicarse por el árbol genealógico ni que el destino esté completamente determinado. Conocer la historia familiar, plantea, amplía la libertad porque permite identificar aquello que se desea cambiar
En ese marco describe las llamadas lealtades familiares: patrones que una persona repite, a veces de manera inconsciente, para sentirse parte de su sistema. La pertenencia puede llevar a asumir cargas ajenas o a reproducir conflictos antiguos, aunque también es posible elegir una forma distinta de continuar la historia
Incluir a quienes fueron apartados
El terapeuta sostiene que en muchas familias existen personas de las que no se habla: familiares rechazados, muertes tempranas, abortos o integrantes considerados una vergüenza. Desde la perspectiva de las constelaciones, aquello que fue excluido puede seguir teniendo efectos en las generaciones posteriores
Por eso, afirma que este trabajo no busca culpables, sino incluir aquello que quedó apartado. Reconocer a esas personas y acontecimientos sería, dentro de este enfoque, una manera de restablecer el equilibrio del sistema familiar
Decir sí a la vida
Para Garriga, vivir bien no significa afirmar que todo lo ocurrido fue bueno o sencillo. Significa dejar de luchar contra el pasado y reconciliarse con la vida recibida. “Asentir” a la realidad, en su propuesta, permite liberar energía para el presente
Después de acompañar durante décadas a miles de personas, dice que continúa sorprendiéndose por las historias que hay detrás de cada conducta. Esa experiencia lo lleva a sostener que comprender los motivos de alguien puede ser más útil que juzgarlo
Su propio recorrido también estuvo marcado por cambios. Estudió Derecho, trabajó en un banco y más tarde encontró nuevos caminos en el teatro, la Gestalt y las constelaciones familiares. Con el tiempo, entendió las crisis de sentido como momentos capaces de abrir nuevas posibilidades
Cómo se desarrolla una constelación familiar
Las constelaciones familiares fueron creadas por Bert Hellinger y parten de la hipótesis de que ciertos conflictos emocionales, vinculares o familiares pueden relacionarse con dinámicas no resueltas de generaciones anteriores
La práctica puede realizarse de manera individual o grupal. En el primer caso se utilizan, en ocasiones, objetos, papeles o muñecos para representar a integrantes del sistema familiar, situaciones o emociones
En los talleres grupales, algunas personas representan a familiares o figuras relevantes de quien plantea el conflicto. El trabajo comienza con la descripción de un problema concreto, la exploración de hechos importantes de la biografía y la identificación de vínculos que podrían estar relacionados con la dificultad
La representación permite observar en el espacio las posiciones y tensiones de esos vínculos. Según este enfoque, el proceso puede favorecer nuevas comprensiones y movimientos emocionales, aunque requiere continuidad y acompañamiento terapéutico
Garriga insiste en que no existen soluciones instantáneas. Los duelos y las transformaciones necesitan tiempo, y la tarea consiste en atravesar, asumir y reelaborar el pasado para dejar de repetir viejos patrones