Reducir el azúcar durante el embarazo y la primera infancia podría tener un efecto protector sobre el cerebro a largo plazo, según un nuevo estudio basado en la experiencia del racionamiento alimentario durante la Segunda Guerra Mundial

La investigación analizó a casi 65.000 residentes del Reino Unido nacidos antes y después de ese período. Los resultados mostraron que quienes estuvieron expuestos a menos azúcar desde antes de nacer y hasta el primer año de vida tuvieron un 21% menos de riesgo de demencia en la vejez

Una relación más fuerte en los primeros dos años

El beneficio observado fue aún mayor en las personas que atravesaron el racionamiento de azúcar hasta los dos años: en ese grupo, el riesgo de demencia fue un 23% menor en comparación con quienes nacieron después de que el azúcar volviera a estar ampliamente disponible

Además, entre quienes tuvieron menor exposición temprana al azúcar, el inicio de la demencia se retrasó casi tres años

Señales en el cerebro

Las exploraciones cerebrales también mostraron diferencias compatibles con mejor salud cerebral. Las personas expuestas a menos azúcar en las primeras etapas de la vida presentaron mayor volumen total de materia gris y menos cicatrices en la sustancia blanca, dos indicadores asociados con daño en el tejido cerebral

Los investigadores señalaron que limitar los azúcares añadidos durante el embarazo y la infancia podría ser una medida útil para familias y comunidades, aunque remarcaron que hacen falta más estudios para comprender mejor cómo influyen estas exposiciones tempranas en el riesgo de demencia