La búsqueda de un cuerpo extremadamente definido puede llevar a algunas personas a restringir en exceso su alimentación para reducir al mínimo la grasa corporal. Sin embargo, estas reservas cumplen funciones esenciales y su disminución excesiva puede afectar distintos procesos del organismo

La grasa no solo almacena energía. También ayuda a conservarla para momentos de necesidad, contribuye a mantener la temperatura corporal y participa en la producción de hormonas que informan al cerebro cuánta energía está disponible

Las consecuencias de tener muy poca grasa

Cuando la alimentación no aporta suficiente energía, el cuerpo puede comenzar a utilizar la masa muscular como combustible. Esto puede provocar pérdida de músculo y afectar el funcionamiento general del organismo

Los huesos también pueden debilitarse. Una dieta demasiado restrictiva puede interferir en su formación y reparación, lo que aumenta la vulnerabilidad y el riesgo de fracturas

La falta de reservas puede alterar los niveles hormonales. En los hombres, puede producirse una disminución de la testosterona. En algunas mujeres, puede generar ciclos menstruales irregulares o incluso la interrupción de la menstruación

Además, contar con poca energía disponible puede dificultar la respuesta del organismo frente a una infección u otra situación de exigencia. Ante una restricción severa, el cuerpo intenta conservar la energía restante y puede verse afectado el funcionamiento de los órganos

No existe un porcentaje ideal para todas las personas

Como referencia general, los hombres adultos sanos suelen presentar entre un 10 % y un 20 % de grasa corporal, mientras que en las mujeres adultas sanas el rango suele ubicarse entre un 20 % y un 29 %. Estos valores pueden variar según las características individuales

Determinar el porcentaje exacto no siempre es sencillo. Las básculas inteligentes y las mediciones de pliegues cutáneos ofrecen estimaciones, pero tienen limitaciones. El índice de masa corporal también puede resultar insuficiente porque no distingue entre grasa y masa muscular

Por eso, más que perseguir un porcentaje cada vez menor, la recomendación es buscar un equilibrio que permita al cuerpo mantener sus funciones de manera adecuada