Hablar de dinero sigue siendo una incomodidad para muchas mujeres. Trabajan, emprenden, toman decisiones económicas todos los días y, aun así, crecieron con la idea de que hablar de plata era impropio, egoísta o ajeno a ciertos valores

Del malestar personal a un método

Valeria Laconich, conocida como Vale Laco, convirtió su propia experiencia en una propuesta de trabajo que llama Inteligencia Emocional Financiera. La psicopedagoga, que luego se formó en neurociencias, finanzas y coaching, plantea un enfoque que une educación financiera y desarrollo personal

Su objetivo es ayudar a mujeres profesionales y emprendedoras a ordenar sus números, revisar su relación con el dinero y construir una vida alineada con lo que realmente valoran. Para eso propone una mentoría de seis meses con trabajo individual y grupal, foco en identidad financiera y un plan concreto para volver rentable y escalable un negocio

La raíz emocional de las finanzas

Para Laco, el problema no es solo técnico. Sostiene que muchas mujeres arrastran un analfabetismo emocional financiero: no recibieron educación sobre dinero y aprendieron a vivirlo con preocupación, culpa o miedo

Ese aprendizaje, dice, no se corrige solo con fórmulas o con discursos sobre abundancia. Su método parte de cuatro ejes: claridad sobre la vida que cada una valora, identidad financiera, inteligencia financiera y acompañamiento

Por qué cuesta cobrar

La coach explica que durante siglos las mujeres fueron entrenadas para cuidar, servir y ocupar un segundo lugar. Esa herencia, afirma, todavía aparece cuando cuesta poner límites, negociar o cobrar sin culpa

Según su mirada, muchas emprendedoras ponen por delante el servicio o el impacto de lo que ofrecen, pero internamente siguen creyendo que lo importante es dar. En esa tensión aparecen el miedo y la sensación de que ganar más puede hacerlas perder algo valioso

Creencias que frenan el crecimiento

Una de las ideas más frecuentes, sostiene, es pensar que crecer económicamente obliga a sacrificar la vida familiar o personal. Otra es no reconocerse como dueña de un negocio y verse solo como autoempleada, lo que dificulta delegar, ordenar procesos y pensar estratégicamente

También distingue entre lo que una persona dice querer y lo que realmente cree. Si las decisiones cotidianas no acompañan el deseo de crecer, dice, probablemente haya una creencia más profunda asociando el dinero con vergüenza, peligro o culpa

Personalidades y patrones financieros

Laco describe cinco personalidades financieras: altruista, ahorradora, analítica, servicial e impulsiva. No las jerarquiza; las entiende como formas distintas de relacionarse con el dinero

Además, habla de patrones financieros que se repiten en la conducta: alergia al dinero, intolerancia al dinero, intermitencia económica y abundancia. Identificarlos, señala, permite entender por qué algunas personas ganan pero no conservan, o por qué llegan justo a fin de mes sin lograr estabilidad

Éxito, riqueza y sentido

Otro de sus planteos es que muchas personas no temen fracasar, sino tener éxito. La razón: asocian la plata con egoísmo, corrupción o pérdida de valores. Para ella, el dinero no cambia quiénes somos; amplifica lo que ya somos

Después de años de trabajo con cientos de mujeres, su conclusión es que la verdadera riqueza no consiste en acumular, sino en tomar decisiones coherentes con lo que se valora. Cuando la plata deja de ser un tema de culpa o miedo, pasa a ser una herramienta para construir una vida con sentido