La misión privada que debía rescatar al telescopio Swift de la NASA atraviesa un revés propio. Link, la nave de Katalyst Space Technologies encargada de elevar la órbita del observatorio antes de que vuelva a ingresar a la Tierra este otoño, registró fallas en sus propulsores, entró en un giro descontrolado y perdió estabilidad en las comunicaciones

La agencia espacial paga USD 30 millones por una operación diseñada y puesta en marcha en menos de un año. El plan era acercarse al telescopio, capturarlo y empujarlo hacia una órbita más alta para evitar su caída y reactivar una misión científica que permanece suspendida

Un rescate que también se complica

Según la empresa, los inconvenientes aparecieron durante el fin de semana, tres semanas después del lanzamiento de la nave robótica con tres brazos hacia la órbita. Aun así, sostuvo que los demás sistemas principales de Link funcionan con normalidad y que el encuentro con Swift sigue siendo posible

En un comunicado, la compañía afirmó que la misión sigue activa y que, con los ajustes realizados, Link conserva una vía viable para reunirse con el telescopio

Swift necesita ser llevado a una órbita más alta

Swift fue lanzado en 2004 y desciende más rápido de lo previsto tras un reciente período de mayor actividad solar, que aumentó la fricción de la atmósfera sobre su órbita baja. Ese arrastre reduce de forma gradual la altura de las naves que no cuentan con propulsión para compensarlo

Sin asistencia, el telescopio caerá a la Tierra este otoño. Por eso la NASA optó por no dejar que su final sea un reingreso atmosférico habitual y usar este caso para probar servicios comerciales de mantenimiento orbital desarrollados en Estados Unidos

El observatorio, puesto en órbita en noviembre de 2004, fue concebido para estudiar algunas de las mayores explosiones del universo, entre ellas los estallidos de rayos gamma y las estrellas que han explotado. Mientras no se complete la maniobra, sus observaciones científicas seguirán suspendidas

Una prueba para el futuro del servicio en órbita

El investigador principal de la misión Swift en el Centro de Vuelo Espacial Goddard describió al observatorio como una herramienta multipropósito para el estudio del cosmos. También señaló que Swift observa el cielo en distintas longitudes de onda y apunta con rapidez hacia eventos de corta duración, al tiempo que alerta a otras instalaciones espaciales y terrestres para coordinar observaciones de seguimiento

La NASA contrató a Katalyst en septiembre para una tarea de fuerte presión temporal: diseñar, construir, probar y lanzar en menos de un año un vehículo capaz de alcanzar un observatorio que nunca fue pensado para recibir mantenimiento en órbita

El director ejecutivo de la empresa señaló que Swift no fue diseñado para ser reparado en el espacio. También planteó que, si la operación funciona, podría servir como modelo para prolongar la vida útil de naves que no fueron creadas para este tipo de servicio

Link pesa 400 kilogramos, mide 1,5 metros de alto y tiene paneles solares que se extienden seis metros. Su sistema incluye tres propulsores iónicos y tres brazos robóticos pensados para capturar y remolcar al telescopio