Hideki Shirakawa, ganador del Premio Nobel de Química en 2000, murió a los 90 años en un hospital de Yokohama, la ciudad donde vivía. Su nombre quedó asociado a uno de los avances más influyentes de la ciencia de materiales: la demostración de que algunos plásticos podían volverse conductores de electricidad
Un hallazgo que cambió los polímeros
El reconocimiento le llegó junto con Alan J. Heeger y Alan G. MacDiarmid, con quienes compartió el Nobel. El comité distinguió su trabajo por el descubrimiento y desarrollo de los polímeros conductores
Ese avance, logrado a fines de la década de 1970, abrió una línea de investigación con aplicaciones posteriores en células solares, teléfonos móviles y pantallas de pequeño formato
Una vocación nacida en Takayama
Shirakawa nació el 20 de agosto de 1936 en Tokio. Durante su infancia y adolescencia vivió en Takayama, adonde su familia se mudó en 1944, en los últimos meses de la guerra
Allí se interesó por la ciencia mientras coleccionaba insectos y plantas y armaba radios. También escribió en la escuela que quería dedicarse a investigar plásticos útiles para la vida cotidiana
De Tokio a la química de polímeros
En 1957 ingresó al Instituto Tecnológico de Tokio. Dudó entre química de polímeros, horticultura y electrónica, pero terminó orientándose hacia la primera opción
En 1966 obtuvo el doctorado en Ingeniería. Ese mismo año se casó con Chiyoko Shibuya y comenzó el trabajo con poliacetileno que más tarde lo llevaría al Nobel
El experimento que lo cambió todo
La investigación buscaba estudiar la polimerización del poliacetileno con catalizadores Ziegler-Natta. Sin embargo, el equipo obtuvo un resultado inesperado: en lugar de polvo negro apareció una película irregular
La clave estuvo en una concentración de catalizador mil veces mayor de la prevista. Eso aceleró la reacción y permitió que el acetileno se polimerizara en forma de película fina. Luego se comprobó que, bajo ciertas condiciones, ese material podía conducir electricidad
La etapa decisiva en Estados Unidos
La aparición de aquella película atrajo la atención de Alan G. MacDiarmid, que invitó a Shirakawa a trabajar en Estados Unidos. En septiembre de 1976 viajó a la Universidad de Pensilvania, donde también trabajaba Alan J. Heeger
El 23 de noviembre de 1976, junto con C. K. Chiang, midió la conductividad del poliacetileno tras añadir bromo. El aumento fue tan fuerte que los instrumentos no pudieron ajustarse de inmediato al nuevo rango. La conductividad se volvió 10 millones de veces mayor que antes de la adición del bromo
Una carrera larga en Tsukuba
En 1979 se incorporó a la Universidad de Tsukuba. Allí fue profesor asociado, luego catedrático y más tarde ocupó cargos académicos de gestión. Su afiliación oficial seguía siendo esa institución cuando recibió el Nobel en 2000
Se retiró de Tsukuba a fines de marzo de ese mismo año y dejó la investigación activa. En Japón también recibió otras distinciones, entre ellas la categoría de Persona de Mérito Cultural y la Orden de la Cultura
Su trayectoria quedó ligada a un hallazgo fortuito que transformó la química de polímeros y amplió las posibilidades de los materiales electrónicos