El cohete Starship, de 124 metros de altura, despegó exitosamente desde las instalaciones que SpaceX mantiene en el extremo sur de Texas. La misión, número 13 desde los inicios del programa V3, extendió su recorrido durante una hora antes de concluir con un amerizaje controlado en aguas del Océano Índico

Durante el trayecto, la nave desplegó 20 satélites Starlink de nueva generación. Cada uno de ellos completó su ciclo de operaciones y se comunicó con tierra mediante enlaces láser y radio durante un lapso de 20 minutos antes de reingresar a la atmósfera, también sobre el Índico

Un propulsor que no logró su retorno

La primera etapa del vehículo, equipada con 33 motores, tuvo un despegue limpio tras la sustitución de seis unidades que habían presentado fallos de encendido durante el intento del 16 de julio. Aquel lanzamiento, y un segundo ensayo la semana pasada, habían sido cancelados por nubosidad densa vinculada a la tormenta tropical Bertha

A pesar del encendido completo en el despegue, el propulsor no alcanzó un retorno controlado. Descendió con excesiva rapidez e impactó contra el Golfo de México. El resultado fue similar al del vuelo anterior: ni el booster ni la nave pudieron ser recuperados

La reentrada que cambió el panorama

La diferencia sustancial entre este ensayo y los precedentes se concentró en el comportamiento de Starship durante la fase final de la trayectoria. La nave quedó suspendida en posición vertical sobre el océano, a más de 16.000 kilómetros del punto de partida, antes de hundirse. No hubo explosiones, rupturas ni incendios descontrolados

Ese resultado contrastó de manera directa con vuelos anteriores, donde el vehículo quedó envuelto en llamas o se fragmentó en pleno vuelo. La empresa calificó el ensayo como su mejor reentración hasta la fecha

Datos del escudo térmico que alimentan el entusiasmo

El aspecto que más interés generó entre los directivos fue la información recopilada sobre el escudo térmico. La nave transportaba sensores capaces de medir la presión extrema que soporta durante el regreso a la atmósfera

Además, SpaceX incorporó un experimento específico con las losetas protectoras: la mayoría mantuvieron su coloración negra, pero algunas fueron pintadas de blanco para simular ausencias y evaluar la resistencia del conjunto

Seis de los satélites Starlink recién liberados llevaban cámaras orientadas hacia la nave. Esas cámaras captaron imágenes del escudo térmico durante el amerizaje y transmitieron registros con claridad incluso cuando Starship ya flotaba en la superficie marina. Los ingenieros lograron contactar con cada uno de los seis satélites y descargar la totalidad de los datos

Implicaciones para Artemis y la reutilización

La NASA monitoreó el vuelo de cerca porque Starship es el vehículo seleccionado como módulo de aterrizaje para las futuras misiones Artemis. La agencia requiere que la nave supere sus pruebas y alcance la órbita con fiabilidad para que, en el próximo año, la tripulación de Artemis III —tres estadounidenses y un europeo— practique el acoplamiento con la cápsula

El administrador de la agencia espacial, Jared Isaacman, reaccionó con un mensaje breve tras conocer el resultado: expresó su entusiasmo por el conocimiento que se obtendrá de esta misión

Para la empresa, el valor central del ensayo no residió en la recuperación de las etapas, sino en la información que le permitirá reforzar la nave frente a las condiciones de reentración y avanzar hacia sus próximos intentos de captura mediante los brazos mecánicos de la plataforma Starbase. El objetivo declarado es lograr que Starship sea un vehículo completamente reutilizable

La ingeniera Kate Tice resumió el clima interno de la compañía con dos intervenciones públicas. Definió la misión como «el afortunado vuelo número 13» y aseguró que el equipo está muy entusiasmado con el resultado. Elon Musk, por su parte, expresó su satisfacción de manera explícita, refiriéndose a la calidad de los datos obtenidos del escudo térmico