El hallazgo de un tiburón de Groenlandia en la playa de Sligo, en Irlanda, volvió a poner bajo la lupa a una de las especies más longevas del planeta. Los análisis iniciales indican que el ejemplar tenía unos 150 años, una edad que recién alcanzaría la madurez reproductiva

El cuerpo, de unos tres metros de largo, fue retirado de la orilla por investigadores del Irish Whale and Dolphin Group y de la Universidad de Cork, y trasladado al Museo Nacional de Irlanda para su estudio

Una necropsia con máxima precaución

El equipo realizó una necropsia aplicando medidas de seguridad estrictas, ante la posibilidad de que el animal albergara bacterias antiguas. Los científicos también remarcaron que la causa de la muerte no fue confirmada y que una enfermedad podría estar detrás del deceso

La especie puede alcanzar cinco metros de longitud, pesar cerca de 200 kilos y vivir entre 100 y 500 años, aunque lo habitual es que supere ampliamente el siglo y llegue incluso a los 400 años

Un animal lento y todavía poco conocido

Por habitar aguas profundas y frías, el tiburón de Groenlandia sigue siendo una especie difícil de estudiar. Su desplazamiento es muy lento y suele describírselo como un carroñero, aunque también puede capturar presas vivas cuando se presenta la oportunidad

Los investigadores señalaron que su cuerpo concentra sustancias químicas que funcionan como anticongelante natural, pero que también vuelven tóxica su carne

Otro de los grandes vacíos científicos sigue siendo su reproducción: aún no se localizó con precisión el sitio de apareamiento y cría, y solo se registró una hembra gestante. Tampoco existen cifras oficiales sobre el tamaño de su población

La visión, otra pista inesperada

Durante años se creyó que estos tiburones eran ciegos, hasta que estudios recientes detectaron que sus tejidos oculares no envejecen. En ejemplares de más de un siglo, las células y estructuras necesarias para ver continúan presentes y en buen estado

Su sistema visual funciona como una cámara adaptada a la escasa luz, una ventaja coherente con la vida en las zonas oscuras y gélidas del océano Ártico

El ejemplar hallado en Irlanda fue desmembrado y sus partes quedaron congeladas para análisis más precisos. La expectativa es que algunos de sus compuestos ayuden a entender por qué esta especie puede vivir tanto tiempo