Carlos Alcaraz encamina su regreso a la competición tras superar la lesión de muñeca que lo ha mantenido fuera de las pistas desde el 14 de abril, cuando derrotó a Virtanen en Barcelona. En las últimas sesiones de trabajo en El Palmar, su localidad natal, se dejó ver con un cono de plástico blando y perforado sobre el ojo derecho, su ojo dominante, como parte de una preparación centrada en la visión y los reflejos
Un trabajo pensado para ver y reaccionar antes
La herramienta forma parte de los ejercicios de oclusión visual, una técnica incluida dentro del denominado sport vision training. El objetivo es forzar al jugador a ajustar su percepción, mejorar la visión periférica y responder con mayor rapidez en situaciones de máxima exigencia
Este tipo de trabajo también obliga a modificar la postura corporal y la colocación de los pies para mantener la coordinación entre ojo y mano. Su uso se ha extendido en el tenis moderno, cada vez más rápido y exigente desde la evolución de las raquetas de madera a las de grafito y carbono
Cincinnati, en el horizonte inmediato
Todo apunta a que su reaparición podría producirse en el Masters 1000 de Cincinnati, que arranca el 13 de agosto. Allí solo podría cruzarse con Jannik Sinner en una eventual final, como ya ocurrió en la edición anterior
La cita también llega con impacto en el ranking. La caducidad anticipada de los puntos de Canadá hará que Alexander Zverev, semifinalista en 2025, pierda 400 puntos y caiga al tercer puesto, lo que situará a Alcaraz en el número dos del mundo
En su preparación final, el tenista de El Palmar realizó además un entrenamiento en el complejo deportivo Arena de la Playa de San Juan, en Alicante, una provincia ligada a su formación y a los años que pasó bajo la tutela de Juan Carlos Ferrero en Villena. Su regreso está cada vez más cerca, aunque todavía no es definitivo