RÍO DE JANEIRO.- La bandera roja frente al Posto 7 advierte sobre el fuerte oleaje en Barra da Tijuca. A pocos metros de allí, los hinchas de Boca que viajaron para la revancha ante Vasco da Gama se refugian del viento cerca del hotel de concentración
El plantel también se mueve con cautela. La principal incógnita pasa por Leandro Paredes, que se recupera de un desgarro grado 2 en el isquiotibial derecho. Apenas transcurrieron 11 días desde la lesión, pero el mediocampista podría tener participación en el partido
La decisión sobre Paredes
El jugador trabajó casi a la par del grupo durante los últimos entrenamientos, aunque sin exigirse al máximo. Además, recibió un tratamiento con plasma rico en plaquetas para acelerar la recuperación
Arruabarrena todavía debe definir si lo incluye como titular o si lo reserva para el segundo tiempo. “Está trabajando casi a la par del grupo. Los plazos no son los que al principio pensábamos”, explicó el entrenador, que también advirtió sobre el riesgo de forzar su regreso
Una recaída podría dejar a Paredes fuera de los partidos contra Independiente y River, además de comprometer otros encuentros importantes del Clausura y la Copa Argentina. La final de la Copa Sudamericana, en cambio, está prevista para el 21 de noviembre en Barranquilla
Un partido que exige paciencia
Boca perdió 1-0 en Buenos Aires y necesita un gol para igualar la serie. Sin embargo, recibir un tanto en el Maracaná lo obligaría a marcar tres para avanzar sin penales
Vasco da Gama ya mostró capacidad para lastimar de contraataque. Por eso, el entrenador busca que la obligación de remontar no empuje al equipo al desorden
“Tenemos que tratar de hacer un partido largo, no vamos a salir a volvernos locos de entrada”, señaló Arruabarrena. Su objetivo es que Boca empiece en ventaja y pueda controlar los distintos momentos del encuentro
El antecedente que no cambia el plan
Arruabarrena integraba el plantel de Boca la única vez que el club ganó en este estadio: fue 2-0 ante Vasco en la fase de grupos de la Copa Mercosur de 1998, aunque no estuvo entre los convocados
Aquel equipo utilizó una camiseta parecida a la que Boca llevará este martes, blanca con detalles azules y amarillos. Consultado por la coincidencia, el técnico respondió con humor y descartó que las cábalas influyan en la preparación