La incorporación de Roger Federer al Salón Internacional de la Fama del Tenis dejó una imagen distinta a la de sus grandes noches en la cancha: esta vez, el centro estuvo en su vida personal. En Newport, Rhode Island, el homenaje tomó un tono íntimo gracias al discurso de su esposa, Mirka Federer, que repasó en poco más de siete minutos el recorrido familiar y deportivo que acompañó al campeón suizo desde el comienzo
Un vínculo que nació antes de los grandes títulos
Mirka recordó que, en los primeros tiempos de la relación, incluso llegó a ayudarlo con la entrada en calor antes de los partidos. Con una sonrisa, evocó también la broma que Andy Roddick hizo después de perder una final ante Federer, cuando dijo que no podía creer haber caído frente a un jugador cuya novia lo ayudaba a prepararse
La extenista puso el foco en algo que, según dijo, siempre la impresionó más que los trofeos: el hombre detrás del campeón. Habló de su elegancia, pero también del esfuerzo, la disciplina y las horas de trabajo que hicieron posible esa naturalidad con la raqueta
La familia como prioridad
En otro tramo de su discurso, Mirka subrayó que una de las primeras cosas que aprendió de Federer fue su necesidad de tener cerca a los suyos. Contó que, al enterarse de que esperaba gemelos, pensó que los viajes habían llegado a su fin. La respuesta de Federer fue inmediata: si ella no podía seguirlo, él tampoco seguiría jugando
La pareja encontró luego la forma de seguir unida en el circuito, con sus hijos compartiendo la rutina de los torneos. Mirka describió a Federer como el padre que les leía cuentos, jugaba con ellos, les daba el baño y los hacía reír, ganara o perdiera
También destacó la huella de Robbie y Lynette, los padres del tenista, a quienes atribuyó las enseñanzas de humildad, gratitud, bondad y respeto que marcaron su carácter dentro y fuera del deporte
La emoción de Federer
Federer respondió visiblemente conmovido. Dijo que Mirka era mucho más que su esposa: la definió como entrenadora, estilista, consejera y compañera de ruta. También señaló que juntos habían atravesado momentos decisivos en su vida profesional y familiar
Elegido con el 100% de los votos en su primer año de elegibilidad, el suizo calificó el ingreso al Salón de la Fama como uno de los mayores honores de su carrera. Repasó con emoción sus 20 títulos de Grand Slam y 103 coronas en el circuito ATP, además de recordar sus duelos históricos con Rafael Nadal y Novak Djokovic
En el cierre, agradeció a Martina Navratilova por haber impulsado a Mirka a tomar una raqueta por primera vez, un detalle que, años más tarde, terminó uniendo sus caminos. Federer también dejó un mensaje para las nuevas generaciones: cuidar el espíritu del tenis y la camaradería entre quienes lo practican