La tensión política que rodeó el encuentro entre Israel e Irlanda también se hizo visible dentro del Nagyerdei Stadion de Debrecen, Hungría. Allí, el seleccionado israelí actuó como local por decisión de la UEFA, debido al conflicto armado en Gaza

En los días previos, el entrenador de Irlanda, Heimir Hallgrimsson, había cuestionado duramente a Israel. La Federación Israelí de Fútbol respondió con fuertes críticas hacia el técnico, mientras en Irlanda distintos sectores reclamaban boicotear el partido

El plantel irlandés finalmente decidió presentarse para evitar sanciones deportivas y consecuencias sobre la organización de la Eurocopa 2028, que Irlanda comparte con Gran Bretaña

El arquero suplente Gavin Bazunu, sin embargo, abandonó la concentración. Explicó que su decisión respondía a convicciones personales y a su rechazo a la muerte de civiles en la región, aunque aclaró que no estaba dirigida contra el pueblo israelí ni contra la comunidad judía

Como la UEFA exige tres arqueros en la planilla, el defensor Jimmy Dunne fue incluido como alternativa en esa posición. Además, la federación irlandesa decidió no vender entradas a sus aficionados. En el estadio hubo menos de 500 espectadores, todos israelíes

Gestos de protesta antes del partido

La distancia entre ambos equipos quedó expuesta desde la ceremonia previa. Los futbolistas irlandeses, incluidos los suplentes, agacharon la cabeza durante el himno de Israel y luego no participaron del saludo protocolar

Tampoco hubo un apretón de manos entre los capitanes Dara O’Shea y Manor Solomon. Los jugadores de Irlanda, además, salieron al campo con brazaletes negros en homenaje a las víctimas palestinas. Después de marcar el tercer tanto, Jack Moylan señaló la cinta y besó el escudo de su federación

Irlanda definió el resultado en el primer tiempo

La tensión no derivó en un partido violento. Irlanda aprovechó los problemas defensivos de su rival y consiguió los tres goles durante los primeros 25 minutos

El encuentro tuvo 28 faltas, 16 cometidas por Israel y 12 por Irlanda, aunque no se registró juego desleal. El único enfrentamiento destacado fue entre Adam Idah y Raz Shlomo, que terminaron amonestados tras un forcejeo

En la segunda mitad, Irlanda controló la ventaja y redujo su intensidad ofensiva. Israel intentó reaccionar, pero careció de profundidad y apenas inquietó con un remate desde media distancia

Después del silbatazo final tampoco hubo saludos entre los seleccionados. Irlanda dejó primero el campo de juego y su rival se retiró algunos minutos más tarde

El próximo capítulo será el domingo, cuando Irlanda vuelva a enfrentar a Israel en Serbia, en un partido que se disputará a puertas cerradas