Luciana Aymar y Fernando González llevan más de una década de vínculo consolidado, atravesado por el deporte, la vida en familia y una rutina cada vez más alejada de los flashes. Se conocieron durante los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, pero la relación sentimental se formalizó años después, cuando decidieron apostar por un proyecto común

La pareja hizo pública su relación en 2016 y, desde entonces, se instaló en Santiago de Chile, donde cría a sus dos hijos, Félix y Lupe. En 2023, dieron un paso más y se casaron en un festejo en Chile que reunió a 270 invitados, entre ellos referentes del hockey argentino

Del alto rendimiento a otra forma de vivir

La maternidad marcó un cambio profundo en la vida de Aymar, que se alejó de la alta competencia en 2014 después de una carrera brillante. Ella misma reconoció que el inicio del retiro fue emocionalmente difícil y que el psicoanálisis fue clave para atravesar esa etapa y encontrar equilibrio

En ese proceso, la exjugadora destacó el acompañamiento de González, a quien considera un sostén central en la vida cotidiana y en la construcción familiar. El extenista, de bajo, acompaña las decisiones del hogar y prioriza la estabilidad junto a su esposa

Familia, trabajo y proyectos

Hoy, la rutina de ambos combina la crianza de sus hijos con nuevos desafíos profesionales. Aymar trabaja como speaker de liderazgo, participa de Women4Sports y promueve la visibilidad de las mujeres en el deporte con iniciativas como el libro Épicas

La ex Leona también mantiene su vínculo con el seleccionado argentino de hockey, al que sigue y alienta de manera constante. En paralelo, la familia comparte actividades al aire libre, como visitas a reservas naturales en la costa de la Región de Valparaíso

Con base en Chile, pero con oportunidades que también aparecen en Miami y Buenos Aires, la pareja busca sostener un equilibrio entre trabajo e intimidad. Lejos de la exigencia del alto rendimiento, Aymar y González parecen haber encontrado un presente más sereno, centrado en los afectos y en la vida cotidiana