Rosario Central derrotó 3-1 a Estudiantes de La Plata y se quedó con la Supercopa Internacional en el estadio Madre de Ciudades, en Santiago del Estero. Sin embargo, el resultado quedó opacado por las controversias arbitrales, las protestas y los incidentes que atravesaron el partido

Una previa cargada de tensión

La rivalidad entre ambos equipos venía desde el episodio ocurrido casi un año atrás en el Gigante de Arroyito. La conferencia previa tuvo un clima más cercano al de un pesaje entre boxeadores que al de una final de fútbol

Darío Herrera fue designado como árbitro principal y Jorge Baliño quedó a cargo del VAR. Además, varios micros con hinchas de Estudiantes fueron demorados en la ruta y llegaron al estadio 28 minutos después del comienzo del encuentro

En uno de los palcos estuvo Claudio “Chiqui” Tapia, mientras que el partido también representaba un cruce dirigencial entre Gonzalo Belloso, presidente de Central, y Juan Sebastián Verón, titular de Estudiantes

El penal que cambió el desarrollo

El encuentro comenzó con mucha intensidad y numerosas infracciones. Estudiantes se puso en ventaja, pero Ángel Di María igualó mediante un tiro libre luego de una falta sobre Eros Mancuso, reclamada por el banco platense

Sobre el final del primer tiempo, Enzo Copetti cayó dentro del área tras un contacto con Leandro González Pirez. Herrera dejó seguir inicialmente, aunque luego revisó la acción por recomendación de Baliño y sancionó penal

Las repeticiones no permitieron establecer con claridad la intensidad del contacto ni si la infracción se produjo dentro del área. Tampoco se trazaron líneas para despejar la duda. La decisión provocó fuertes protestas de Estudiantes y el enojo visible de Verón

Más reclamos y una expulsión que no llegó

Tras el descanso, Verón publicó un mensaje en el que habló de “impunidad”. Desde las tribunas de Estudiantes también hubo cánticos contra Tapia

Minutos después, Elías Verón, que ya tenía una amarilla, golpeó a Adolfo Gaich en una disputa por la pelota. La acción fue sancionada como falta, pero el árbitro no mostró la segunda tarjeta. Miguel Ángel Russo, entrenador de Central, lo reemplazó poco después

También hubo reclamos por una pelota que impactó en la mano de Ignacio Ovando. Herrera pidió calma y Baliño indicó que el juego continuara

La pelea y un final sin fútbol

Estudiantes buscó el empate incluso con su arquero Fernando Muslera adelantado, pero Central aprovechó un contraataque y marcó el 3-1

Después del gol se produjo una pelea entre los futbolistas, con golpes de puño y la participación de suplentes de Estudiantes. Los incidentes continuaron en el acceso a los vestuarios. Herrera sacó la tarjeta roja, aunque finalmente no expulsó a ningún jugador

El árbitro tampoco dio por terminado el partido de inmediato. Mientras los dirigentes de Estudiantes bajaban al vestuario, algunos futbolistas se resistían a regresar al campo por su disconformidad con el arbitraje

Cuando la violencia física ya había cesado, Verón salió del vestuario y se acercó a Herrera. “¡Toda tuya! ¡Toda tuya!”, le gritó. Los jugadores platenses finalmente volvieron a la cancha, pero el partido quedó marcado por un clima irremediablemente tenso

El festejo de Central y las medallas

Sin nuevos incidentes en las tribunas, el encuentro se dio por concluido. Los jugadores de Rosario Central celebraron el título junto a sus hinchas, mientras los de Estudiantes terminaron consumidos por la bronca

Tapia entregó las medallas a la terna arbitral y al plantel campeón. Los futbolistas y el presidente de Estudiantes recibieron sus reconocimientos de manos de Francisco Duarte, CEO de la Liga Profesional, en un cierre atravesado por ironías y gestos de desaprobación

El informe de Herrera podrá derivar en nuevas sanciones. El antecedente del episodio ocurrido el año anterior, que terminó con castigos para jugadores y para Verón, anticipa otro capítulo disciplinario después de una final con más conflictos que fútbol