San Lorenzo consiguió un alivio breve, pero necesario. Con un gol de Alexis Cuello, venció 1 a 0 a Talleres en el Bajo Flores y frenó, al menos por una noche, el clima de malestar que venía creciendo alrededor del equipo

El triunfo llegó mientras el club aguarda la asunción de Ruben Insua, luego de la salida de Néstor Gorosito. La victoria no borra el contexto: una deuda superior a los 67 millones de dólares, cambios constantes en el banco y un presente deportivo que mantiene al equipo fuera de los ocho primeros de la zona A

Un equipo tensionado

San Lorenzo jugó condicionado por su momento. Hubo nervios, orden intermitente y dependencia de las individualidades. En ese marco, el debutante Facundo Farías aportó desequilibrio y los centros terminaron siendo la vía más eficaz para encontrar el gol

El equipo de Walter Perazzo, interino hasta la oficialización de Insua, volvió a mostrar la mezcla de urgencia y desorden que acompaña al club en este tramo del torneo. La hinchada, aun en medio del fastidio, sostuvo el apoyo durante gran parte del partido

Talleres no reaccionó

Talleres también dejó una imagen preocupante. Con el debut de Omar De Felippe como entrenador, intentó poblar el mediocampo con un 4-4-2 y apostar a la velocidad de Rick y Valentin Depietri, pero sigue sin convertir y ya acumula siete encuentros sin ganar en el torneo

El desarrollo fue discreto en el primer tiempo y encontró su quiebre en la segunda parte. Primero, San Lorenzo avisó con una jugada clara en el área. Después, la expulsión de Galarza dejó al local mejor parado para atacar

A los 18 minutos, Farías ejecutó un tiro libre, Arboleda ganó de cabeza y, tras el rebote del arquero, Cuello empujó la pelota para el 1 a 0 definitivo

Un festejo contenido

El cierre tuvo el tono habitual de las noches de San Lorenzo: alivio, bronca y esperanza mezclados en la tribuna. El clásico canto por Boedo bajó desde las gradas mientras el equipo celebraba un triunfo que no resuelve los problemas, pero sí le da aire a un presente asfixiante

En un club atravesado por las urgencias, el resultado dejó una certeza conocida: San Lorenzo sigue viviendo entre sus contradicciones, sus deudas y su necesidad permanente de reaccionar