El economista Matías Rajnerman afirmó que el Gobierno comenzó a mostrar señales de preocupación por el bajo nivel de actividad. Según su análisis, la economía atraviesa un estancamiento en la mayoría de los sectores, con excepción del agro y la producción de hidrocarburos

El jefe de Macroeconomía del Banco Provincia señaló que, aunque la inflación es menor que en 2023 y las cuentas públicas están más ordenadas, persisten dudas sobre el mercado laboral, los ingresos, la inversión y la sostenibilidad del sector externo

Un crecimiento que no genera empleo

Rajnerman comparó la dinámica del mercado de trabajo entre 2024 y 2026 con la registrada durante 2018 y 2019. También indicó que la evolución argentina fue peor que el promedio regional

En 2025, explicó, Argentina fue el único país de la región donde aumentó la actividad y, al mismo tiempo, creció el desempleo. La razón principal es que los sectores que impulsan la economía no son intensivos en mano de obra

La industria y la construcción, que concentran empleo, retroceden. En tanto, el sector petrolero produce alrededor de un 30% más que en 2023, pero contrata menos trabajadores debido al reemplazo de pozos convencionales por no convencionales

Proyecciones oficiales bajo presión

El economista consideró optimistas las estimaciones oficiales de crecimiento, que proyectan una expansión del 3% este año y del 4% en 2027. Para alcanzar el primer objetivo, calculó, la actividad debería crecer cerca de 1% mensual entre julio y diciembre

Además, recordó que las expectativas relevadas por el Banco Central fueron recortadas del 2,7% al 2,1% durante el año, pese a que el indicador mensual de actividad había mostrado buenos resultados en junio

El agro, las minas y las canteras exhiben una evolución positiva, pero el resto de los sectores no acompaña. Esa divergencia, sostuvo, genera un estancamiento a nivel agregado

La inversión, el principal punto débil

Para Rajnerman, el dato más preocupante es la caída de la inversión. Durante el primer trimestre se ubicó 10% por debajo del nivel de 2023, un año que ya había sido considerado desfavorable, y en el segundo trimestre no mostró una recuperación

La inversión había dado señales de mejora en 2025, pero la suba de las tasas terminó frenando ese repunte. El financiamiento en pesos es escaso y costoso, mientras las ventas del mercado interno son reducidas y no presentan perspectivas firmes de crecimiento

En ese contexto, la economía acumula stock sin recomponer el capital que se destruye. Incluso si la actividad se recupera, primero aumentaría el uso de la capacidad instalada y recién después la inversión. Por eso, estimó que 2027 podría terminar con un nivel de inversión inferior al de 2023

Ingresos y consumo interno

El especialista describió como regresiva la caída de los ingresos en los sectores formales. La pérdida del salario real afecta especialmente al consumo, porque los hogares de menores recursos tienen menor capacidad de ahorro y destinan una proporción más elevada de sus ingresos a gastos corrientes

La mejora salarial dependería de un aumento de la productividad en actividades capaces de generar empleos de calidad. Sin nuevas plantas, oficinas o proyectos de inversión, advirtió, no habría suficientes puestos con buenos ingresos

Señales para impulsar el crédito

El Gobierno comenzó a modificar parcialmente su estrategia, según Rajnerman. Mencionó la flexibilización del crédito en dólares y el anuncio de 2 billones de pesos destinados a ampliar la oferta de préstamos hipotecarios

También observó un cambio en la operatoria monetaria. En las licitaciones de agosto y septiembre, el Tesoro mantuvo un rollover del 100% y dejó más pesos en circulación. Parte de esos fondos fueron depositados en el Banco Nación, que comenzó a ofrecer liquidez a tasas algo menores

La tasa de los giros en descubierto para empresas, que había superado el 30% a fines de agosto, se acercó al 25%. Para el economista, la medida busca reducir el costo de financiamiento y refleja que la recuperación esperada por el Gobierno no alcanzó la magnitud prevista

Dólar, reservas y deuda externa

El mercado cambiario recibió un impulso favorable del crecimiento petrolero y minero. El petróleo, que promedió unos 65 dólares el año pasado, ronda actualmente los 100 dólares y aportó casi 9000 millones de dólares adicionales durante la primera parte del año frente al promedio de la última década

Sin embargo, la menor actividad industrial también alivió las cuentas externas. Rajnerman advirtió que las reservas argentinas equivalen al 7,5% del producto bruto interno, frente a un promedio regional del 15%. En Brasil representan cerca del 15% y en Perú alcanzan el 25%

Según sus cálculos, Argentina debería contar con unos 100.000 millones de dólares en reservas para acercarse al nivel brasileño y con aproximadamente 150.000 millones para aproximarse al peruano. La debilidad relativa de las reservas contribuye a explicar el riesgo país cercano a los 500 puntos y la dificultad para acceder al crédito internacional

El país deberá afrontar el año próximo vencimientos de deuda en moneda extranjera por unos 20.000 millones de dólares. Aunque el economista consideró probable que sean cancelados, sostuvo que todavía persisten dudas sobre el modo en que se obtendrán los recursos

Un tipo de cambio con señales contradictorias

Rajnerman estimó que el tipo de cambio real se encuentra 20% por debajo del promedio registrado entre 2003 y 2023. No obstante, aclaró que la comparación histórica debe considerar el nuevo peso de las exportaciones petroleras y mineras

El Banco Central compró casi 14.000 millones de dólares en lo que va del año, el tercer registro más alto de las últimas dos décadas, detrás de 2024 y 2007. Aun así, continúan las restricciones para que las empresas giren utilidades y la autoridad monetaria interviene mediante instrumentos de cobertura cambiaria

Por ese motivo, el saldo externo no puede interpretarse como completamente superavitario. La cuenta financiera privada permanece prácticamente neutra y el financiamiento sigue dependiendo en buena medida del sector público

Crédito, morosidad y costo de bajar la inflación

El sistema bancario mantiene dudas sobre su capacidad para prestar a mediano plazo, especialmente por la incertidumbre en torno a los encajes del próximo año. La suba anterior afectó con mayor intensidad a las entidades que habían otorgado créditos a plazos más largos

Aunque los encajes regresaron a niveles previos, el crédito no retomó el crecimiento. El aumento de la morosidad y el temor a nuevas tensiones cambiarias llevan a los bancos a limitar los préstamos

El Gobierno está reduciendo la inflación y la expectativa es que termine el año con una variación mensual de entre 1,6% y 1,7%. Sin embargo, Rajnerman consideró excesivo e innecesario el costo que esa desaceleración está provocando sobre la actividad

Su conclusión es que una política monetaria más clara y sujeta a reglas podría haber conseguido una baja de precios similar, aunque quizás algo más lenta, con un impacto menor sobre la producción, el empleo y la inversión