Aristóteles, filósofo griego que vivió entre 384 y 322 a.C., es considerado uno de los pensadores más influyentes de la tradición occidental

En su obra Ética a Nicómaco, reflexiona sobre la felicidad, un concepto que los filósofos de su época discutían ampliamente. Para definirla utiliza el término griego eudaimonía, asociado con la felicidad y la vida plena

Según Aristóteles, la felicidad representa el fin último de la existencia humana y solo puede alcanzarse mediante la práctica de la virtud y la moralidad

El filósofo describe las virtudes como rasgos de carácter y formas de actuar que se incorporan a través de la práctica y la imitación de buenos ejemplos. Sin embargo, advierte que cada virtud se encuentra en un punto medio entre dos extremos: el exceso y la deficiencia

Cinco virtudes para acercarse a la felicidad

Gentileza y control del temperamento

La gentileza se relaciona con la bondad y con la capacidad de regular las propias reacciones. Para Aristóteles, esta disposición favorece la felicidad, mientras que la agresividad puede reducir el bienestar al dificultar el manejo de las emociones

Experimentos sobre fantasías agresivas mostraron que las personas que imaginaban acciones violentas contra alguien a quien despreciaban tendían a rumiar esos pensamientos y presentaban un menor nivel de bienestar que quienes conservaban una actitud amable

Grandeza de alma y sentido de la vida

Una persona de gran alma, según Aristóteles, no queda sometida a los cambios de la buena o la mala fortuna. En cambio, concentra su atención en aspectos profundos y significativos de la vida, por encima de aquello que es pasajero

Una investigación con adolescentes comparó la búsqueda del placer con la búsqueda de un sentido vital. Los resultados indicaron que orientarse hacia el significado de la vida se asociaba con mayores niveles de felicidad

Templanza y autocontrol

La templanza consiste en regular los deseos y los impulsos. Estudios realizados con estudiantes universitarios observaron que, cuando el autocontrol aumentaba durante el día, el efecto positivo podía disminuir inicialmente

Sin embargo, al continuar elevándose el control de los impulsos, también se reducían los sentimientos negativos y la sensación de felicidad alcanzaba niveles superiores

Perdón y tolerancia

El perdón implica considerar a los demás y mostrar sensibilidad frente a sus sentimientos. Aristóteles lo entiende como una actitud fundamental junto con la tolerancia hacia las faltas ajenas

Las investigaciones sobre el perdón señalan que practicarlo y dejar de lado las ofensas puede contribuir a reducir síntomas de depresión y ansiedad

Coraje frente al miedo

El coraje es la capacidad de actuar a pesar del miedo, en lugar de ceder ante él. Para Aristóteles, esta virtud puede favorecer la felicidad

La evidencia sobre bienestar, fortalezas del carácter y resiliencia indica que el coraje ayuda a atravesar situaciones adversas. A su vez, la resiliencia puede orientar a las personas hacia una mayor felicidad

Una propuesta condicionada por su época

La clasificación de Aristóteles fue pensada para hombres griegos de clase alta, con educación y condiciones de vida favorables. Por eso, no puede trasladarse de manera literal a todas las personas ni a todos los contextos

Aun así, sus reflexiones buscan identificar dimensiones de la experiencia humana que, en mayor o menor medida, aparecen en cualquier vida