El Índice Big Mac volvió a poner bajo la lupa al peso argentino con una lectura doble: en su versión simple, la moneda local aparece 5% subvaluada frente al dólar; en la versión ajustada por ingreso por habitante, en cambio, se ubica 19% sobrevaluada
Un sándwich para medir monedas
El indicador, que cumple 40 años, compara el precio del mismo Big Mac en distintos países para estimar si una moneda está alineada, barata o cara respecto de la estadounidense. En Argentina, el precio promedio relevado en junio fue de $8.700, equivalente a USD 5,9 al tipo de cambio de entonces, frente a USD 6,22 en Estados Unidos
Con esa relación, el dólar en la Argentina debería haber rondado los $1.398,71 para igualar el valor del producto en ambos países. La lectura simple del índice sugiere, por eso, que el peso vale más de lo que indica ese precio relativo
La corrección por ingresos cambia el diagnóstico
La versión más elaborada del índice incorpora el nivel de PBI por habitante y es ahí donde el resultado se invierte: el peso argentino aparece 19% sobrevaluado. Dicho de otro modo, el Big Mac resulta relativamente barato en dólares, pero caro en relación con el ingreso promedio local
La diferencia entre ambas mediciones apunta a que el precio de un bien no solo depende del tipo de cambio, sino también de costos laborales, alquileres, energía e insumos. En la estructura promedio del producto, los salarios explican la mayor parte del valor, seguidos por pan, queso, carne, electricidad y alquileres
El mapa global de las monedas
En la versión simple, las monedas más sobrevaluadas son el franco suizo, el peso uruguayo y la corona noruega. Del lado opuesto aparecen el yen japonés, el dólar de Hong Kong y la moneda de Ucrania como las más subvaluadas
En América Latina, el peso colombiano figura como la moneda más sobrevaluada, seguido por el peso mexicano casi en equilibrio. Entre las subvaluadas aparecen el peso argentino, el peso chileno, el sol peruano y el real brasileño
En la versión ajustada por ingresos, la sobrevaluación de Uruguay y Colombia se amplifica y supera incluso a la del franco suizo. El resultado refuerza la idea de que un mismo precio internacional puede ser barato para el mercado y muy caro para el bolsillo de los habitantes de cada país
Lo que discute la teoría cambiaria
El índice se apoya en la paridad del poder adquisitivo, una teoría que plantea que dos monedas están alineadas cuando permiten comprar la misma canasta al mismo valor. También incorpora el llamado efecto Balassa-Samuelson, que ajusta la comparación según la riqueza y productividad de cada economía
Más allá de su formato lúdico, el índice sigue siendo una herramienta útil para leer tensiones comerciales y cambiarias. La desalineación de monedas como el euro, el yuan o el yen vuelve a poner en escena debates sobre competitividad, superávits externos y políticas de intervención
La pelea por las monedas baratas
En ese tablero, la moneda china fue señalada por organismos internacionales como más débil de lo que marcan sus fundamentos, una ventaja que ayudó a sostener grandes superávits comerciales. A la vez, líderes europeos y estadounidenses han cuestionado con dureza las divisas asiáticas baratas por su impacto sobre la industria y el comercio
La debilidad del yen llevó incluso al Tesoro de Estados Unidos a intervenir en el mercado para sostenerlo, en una operación poco habitual que recordó antecedentes de fines de los años noventa. La maniobra se pareció, por su excepcionalidad, a otra intervención reciente destinada a respaldar al gobierno argentino y evitar una devaluación en la previa de una elección legislativa