Mauricio analiza los principales desafíos legales del comercio exterior desde una idea central: hoy pesan más las variables económicas que muchas reglas escritas. En ese escenario, advierte, los errores tributarios siguen siendo de los más costosos para las empresas

El error más caro: subestimar lo impositivo

Para el especialista, uno de los fallos que más se repite es dejar de lado el asesoramiento fiscal. Sostiene que muchas empresas confían demasiado en la experiencia propia y minimizan la intervención de contadores y abogados, cuando ese apoyo no solo evita conflictos, sino que también puede generar ventajas concretas

En su visión, quien estructura bien el pago de impuestos obtiene una posición competitiva frente a quienes no lo hacen

Coordinar una cadena compleja

La logística del comercio exterior, explica, reúne a muchos actores: transportistas, despachantes y otras personas clave en cada etapa. Por eso considera fundamental identificar a los referentes adecuados, conocer el peso de cada empresa y sostener una comunicación fluida entre quienes conducen la operación

También destaca que la relación entre la dirección de la empresa y la conducción del servicio tercerizado debe ser cercana y cotidiana, idealmente diaria, para que el proceso no se desordene

La economía por encima de las normas

Al observar la evolución del derecho internacional, reconoce avances en bloques como el Mercosur, con reglas más dinámicas y homogéneas entre sus miembros. Sin embargo, subraya que las definiciones económicas terminan imponiéndose sobre el marco jurídico, como reflejan las decisiones unilaterales sobre aranceles entre grandes potencias

Desde su perspectiva, el derecho quedó en buena medida subordinado a la lógica económica y a agendas como el lavado de dinero o el narcotráfico, que hoy influyen en muchas decisiones comerciales

Más libertad, menos maraña regulatoria

También valora los procesos de desregulación porque alivian la carga de resoluciones, leyes y decretos que complican la actividad comercial. Entiende que esa tendencia no dependerá de un gobierno en particular, sino que se mantendrá en el tiempo

En ese contexto, cree que la ventaja la tendrán quienes sepan interpretar mejor ese margen de libertad y animarse a operar con mayor audacia

IA con límite humano

Sobre la inteligencia artificial, afirma que ya la utiliza desde hace años y que, en su estudio, mejoró tanto la calidad como el volumen de trabajo. Aun así, remarca que los contratos siguen necesitando revisión humana y que nada reemplaza al abogado cuando debe intervenir ante un tribunal

La tecnología, concluye, puede aportar enfoque y velocidad, pero la palabra frente a un juez sigue siendo una tarea humana

Como cierre, rescata una idea de Borges: construir como si la arena fuera piedra. Para él, esa es la lógica que debe guiar a quienes trabajan en esta actividad: hacer las cosas bien, con una mirada de largo plazo