Morel Vulliez, empresa del sudeste cordobés dedicada al acopio de granos, la venta de insumos, los servicios de laboratorio y la producción primaria, sumó una nueva planta en Chazón con una inversión de US$3 millones. La compañía, fundada hace 30 años por Carlos Morel Vulliez y Mónica Fernández, consolida así un desarrollo que hoy está en manos de la segunda generación
La nueva instalación fue pensada para reforzar la operatoria y dar una respuesta más ágil a los productores de la zona. También amplía la capacidad de acopio y el espacio destinado a los insumos que comercializa la firma
Una expansión que nació en un garaje
El origen del negocio se remonta a 1993, cuando el matrimonio empezó a comercializar cereales con una empresa unipersonal. El punto de partida fue modesto: un pequeño camión, un garaje y trabajo en pareja
El primer salto llegó en 1997, con la compra de una planta de acopio en Sanford, Santa Fe, y la conformación como sociedad de responsabilidad limitada. Dos años después, la operación se trasladó a Isla Verde para acercar el acopio al centro administrativo
En los años siguientes la empresa sumó agroquímicos, semillas, fertilizantes, canje por cereal y seguros contra granizo. En 2003 pasó a ser sociedad anónima y comenzó a expandirse con sucursales en Ucacha, La Carlota, Canals y Arias
Desde 2007 profundizó su integración en la cadena agroindustrial con multiplicación de semillas fiscalizadas, corretaje de granos, mayor infraestructura de almacenamiento y logística, distribución de productos Syngenta, un centro tecnológico para nutrición de cultivos y una planta de procesamiento de semillas
En la década de 2010 avanzó con el Proyecto Suelo, laboratorio propio, análisis de fertilidad, agricultura de precisión, modernización de sucursales y una aplicación para clientes. También reforzó sus inversiones en acopio, laboratorios y secado de granos
Hoy la firma trabaja unas 20.000 hectáreas de maní, exporta a América, Europa, Asia y Medio Oriente, emplea a unos 150 colaboradores y almacena cerca de 80.000 toneladas. Cada año mueve alrededor de 600.000 toneladas y, en plena cosecha, recibe entre 150 y 200 camiones por día
Fernández destaca el vínculo de largo plazo con los clientes y el recambio generacional dentro de la propia compañía, donde también trabajan sus tres hijas. A lo largo de su trayectoria, la empresa certificó ISO 9001, Buenas Prácticas de Manufactura y programas de compliance, y fue reconocida entre las mejores para trabajar en Argentina en 2025/2026
La expansión se dio, además, después de uno de sus golpes más duros: la deuda de US$9 millones que dejó Vicentin