Los pronósticos climáticos coinciden en un escenario que preocupa al sector agropecuario: la posible llegada de un El Niño fuerte durante la primavera y el verano próximos
Si el fenómeno se pareciera al de 1998, el impacto podría sentirse con fuerza en los campos y en los pueblos de la cuenca que arranca en el sur de Córdoba, pasa por La Picasa y alcanza al oeste y al centro de Buenos Aires. Aquel episodio dejó caminos inutilizados durante 18 meses y empujó a mucha gente que trabajaba en el campo a mudarse a las ciudades
Obras urgentes antes de que llegue el barro
Frente a esa posibilidad, productores y técnicos plantean que la prioridad está fuera de los lotes: hay que acelerar los trabajos en caminos rurales, alteos y colocación de alcantarillas mientras todavía se puede trabajar sin barro de por medio
Juan Balbín, productor de General Villegas y ex presidente de CREA y del INTA, sostiene que cada zona conoce dónde se repiten los problemas cuando llueve fuerte, por lo que las tareas de prevención deberían empezar ahora para evitar que la situación se repita
Ajustes dentro del campo
También aparecen decisiones puertas adentro. Balbín trabaja para asegurar el tránsito en los caminos internos y no descarta sumar playones para guardar granos en caso de que no haya salida disponible
En años con El Niño, en su zona la cosecha fina perdió calidad por lavado y la soja de segunda también sufrió por los excesos de humedad. Por eso evalúa reemplazar la oleaginosa por sorgo en lotes de fertilidad media, ya que tolera mejor las lluvias repetidas de fines de marzo y principios de abril, cuando el fenómeno podría mostrar su mayor intensidad
Menos rigidez comercial
El productor también pone la atención en los compromisos de entrega de granos. Advierte que conviene dejar margen de maniobra: si se fija una fecha de carga y luego no se puede cumplir por caminos intransitables o maquinaria encajada, después hay que salir a conseguir mercadería o renegociar plazos con el comprador