La producción mundial de sorgo alcanzaría 60,2 millones de toneladas durante la campaña 2026/27. La cifra implicaría una caída del 4,6% respecto del ciclo anterior, mientras que los stocks globales retrocederían 12,3%
Argentina aportaría 3,2 millones de toneladas y podría convertirse en el tercer exportador mundial, con envíos estimados en 1,7 millones de toneladas. El año pasado había exportado 1,3 millones
Menor oferta de los principales competidores
Estados Unidos reduciría su producción de 11,1 a 7,4 millones de toneladas y sus exportaciones bajarían de 5,1 a 4 millones. La caída productiva estaría vinculada principalmente con el déficit de humedad: el 69% del área sembrada con sorgo habría sufrido algún grado de sequía
Australia también disminuiría su producción, con una baja proyectada del 16%. Brasil, en tanto, produciría 6,5 millones de toneladas, aunque tendría limitaciones para exportar durante el primer semestre por la competencia del etanol y el consumo animal
Con una oferta internacional más restringida, la relación entre stocks y consumo mundial caería al 5,6%, uno de los niveles más bajos de la serie histórica
China concentra la demanda
China representa el 75% de las importaciones mundiales de sorgo. Sus compras alcanzarían 6,3 millones de toneladas, frente a un comercio internacional total de 8,4 millones
La menor disponibilidad estadounidense podría llevar al país asiático a buscar proveedores alternativos. Esta situación, sumada a una demanda sostenida, daría respaldo a los precios del cultivo
También influirían los nuevos usos industriales en Brasil y Argentina, especialmente para la producción de bioetanol. Esa demanda compite con las exportaciones y reduce el volumen disponible para el mercado internacional
La oportunidad para Argentina
Para la campaña 2026/27, Argentina tendría una oferta de 3,4 millones de toneladas entre producción y stocks. El cálculo contempla 750.000 hectáreas sembradas y un rendimiento de 4,2 toneladas por hectárea
La demanda total llegaría a 3,2 millones de toneladas. Las exportaciones absorberían 1,7 millones y el consumo interno, destinado a la alimentación animal y a la industrialización, utilizaría otros 1,5 millones. El stock final quedaría en aproximadamente 280.000 toneladas
Las lluvias asociadas con un evento El Niño podrían mejorar los rindes en la zona agrícola núcleo y ampliar la frontera productiva del sorgo en áreas subhúmedas del oeste argentino. Sin embargo, también existen riesgos de excesos hídricos, mayor presión de malezas y dificultades logísticas durante la cosecha
Precios y rentabilidad
A mediados de octubre de 2026, el sorgo cotizaba en Rosario a 295.000 pesos por tonelada, frente a 294.000 pesos para el maíz
En un campo alquilado del sur de Córdoba, el cultivo podría generar un margen neto de 202 dólares por hectárea. Entre sus ventajas se encuentran la estabilidad de los rindes en zonas semiáridas, menores necesidades de inversión y la posibilidad de diversificar la rotación agrícola
La combinación de una oferta mundial ajustada, la demanda china y los usos forrajeros e industriales podría sostener los precios y favorecer una expansión del sorgo argentino en los próximos años