Embraer, el tercer mayor fabricante de aviones comerciales del mundo, atraviesa uno de los momentos más sólidos de su historia reciente. La compañía brasileña, que desde hace años impulsa su familia E2 con el sello de mayor eficiencia en combustible, combina una demanda en alza con una cartera de pedidos récord y un interés renovado de los inversores

En 2021, la firma entregó 141 aeronaves. Este año podría alcanzar 255. El 24 de julio informó además pedidos por US$34.500 millones, un máximo histórico. Desde comienzos de 2021, sus acciones subieron cerca de 10 veces, muy por encima de Airbus y Boeing

Un mercado que juega a su favor

La escasez de aviones de fuselaje estrecho de mayor tamaño en Airbus y Boeing, sumada a demoras en las cadenas de suministro, empujó la demanda de modelos más chicos como el E2, que puede entregarse en menos de dos años. A eso se suma la preferencia creciente por vuelos directos entre aeropuertos secundarios, una tendencia que favorece este tipo de aeronaves

El único competidor directo de esa categoría es el A220 de Airbus. Embraer calcula que ese segmento puede abarcar 8.500 aviones en dos décadas. Su modelo E175 también conserva una ventaja particular en Estados Unidos, donde sigue siendo el único avión en producción apto para ciertas aerolíneas regionales por las restricciones vigentes sobre el tamaño máximo de las aeronaves

Jets privados, defensa y taxis voladores

El repunte no se limita a los aviones comerciales. Embraer también se beneficia del auge de los jets privados iniciado durante la pandemia: su Phenom 300, con capacidad para hasta 10 pasajeros, lidera su categoría desde hace 14 años. En paralelo, el mayor gasto en defensa impulsó la demanda del KC-390, su avión militar de transporte

La compañía también mantiene participación de control en Eve, su proyecto de taxis voladores, que quedó mejor posicionado tras la reducción de competidores en ese sector

La duda estratégica: seguir creciendo o competir arriba

Francisco Gomes Neto, presidente ejecutivo de Embraer, sostiene que la empresa debe prepararse para un nuevo ciclo de productos y abrir espacio a un crecimiento más ambicioso. Una posibilidad es avanzar hacia un jet privado de mayor tamaño

La apuesta más audaz sería diseñar un avión comercial más grande para disputar mercado a Airbus y Boeing cuando esos grupos busquen reemplazar sus principales modelos de fuselaje estrecho hacia fines de la década de 2030

El desafío sería enorme y costoso. Un desarrollo de ese tipo podría requerir alrededor de US$10.000 millones y obligaría a sumar socios, desde fabricantes de motores hasta proveedores, clientes e inversores. La experiencia de Bombardier, que terminó cediendo su programa a Airbus, sirve como advertencia

Aun así, el potencial premio es considerable. Capturar aunque sea una porción pequeña de un mercado estimado en 36.000 aviones en las próximas dos décadas podría llevar a Embraer a una nueva escala. Por ahora, la compañía prefiere la cautela. Pero el debate sobre si dar ese salto ya está sobre la mesa