Zachary Dunn vendía autos en un pequeño pueblo de Georgia cuando decidió que ya no quería seguir “haciendo ricos a otros”. Renunció, se asoció con un excompañero de la universidad y empezó a vender gorras por internet con frases estampadas

Su empresa, The Mad Hatter Company, proyecta cerrar el año con ventas por más de US$10 millones. Su caso resume una tendencia más amplia: cada vez más estadounidenses vuelven a intentar abrir su propio negocio

Desde comienzos de 2024, un promedio de 466.000 personas por mes presentó solicitudes para crear una empresa. En junio, la cifra llegó a 531.000, casi el doble del promedio mensual de 2019. El impulso marca un giro después de décadas en las que el trabajo independiente fue perdiendo terreno frente al empleo asalariado

Un giro que venía gestándose

Durante buena parte del siglo XX, la proporción de trabajadores independientes cayó de forma sostenida. Pero la tendencia empezó a revertirse. En 2025, el empleo independiente a tiempo completo alcanzó su nivel más alto del siglo, con 16,8 millones de personas

El cambio comenzó durante la pandemia, cuando muchos despedidos optaron por trabajar por cuenta propia. En julio de 2020, las solicitudes para crear empresas tocaron un récord de 547.000. Los subsidios federales para pequeñas empresas, el avance del comercio electrónico y las nuevas formas de generar ingresos a distancia ayudaron a sostener ese movimiento

Menos empleo formal, más iniciativa propia

La recuperación posterior no frenó el fenómeno. Aunque los incentivos públicos se redujeron y las empresas retomaron contrataciones, la creación de nuevas compañías se mantuvo en niveles altos y volvió a acelerarse desde el año pasado

Una parte de la explicación está en el mercado laboral. Entre 2021 y 2025, las empresas estadounidenses contrataron y despidieron relativamente poco. Para muchos, la dificultad para conseguir un empleo formal empujó la decisión de emprender. Los más jóvenes enfrentan un acceso más complejo a su primer trabajo y ven en el autoempleo una salida posible

Nichos pequeños, negocios viables

El consumo también cambió. El envejecimiento de la población abrió oportunidades en servicios para adultos mayores, desde residencias hasta asesorías especializadas en mudanzas para jubilados. Al mismo tiempo, el comercio electrónico y los algoritmos hicieron más rentable atender nichos específicos

Hoy es posible vender productos muy puntuales, como cartas coleccionables o pastilleros personalizados, sin depender de mercados masivos. En ese contexto, encontrar ideas de negocio también se volvió más sencillo. Justus Shaw abrió un carrito de café móvil en Tennessee y luego sumó una máquina para enlatar café frío tras ver un video en redes sociales. Ahora factura entre US$10.000 y US$15.000 por mes

La inteligencia artificial como acelerador

La explicación más relevante parece ser la inteligencia artificial. Los chatbots redujeron de manera fuerte las barreras de entrada para lanzar un negocio: permiten crear sitios web, resolver trámites y cumplir regulaciones locales incluso sin grandes conocimientos técnicos

Una encuesta mostró que la proporción de emprendedores que usó IA para lanzar su empresa pasó del 30% al 60% entre 2023 y 2025. Además, las nuevas compañías adoptan estas herramientas antes y con mayor intensidad que generaciones anteriores

La consecuencia es una nueva etapa en la que una sola persona puede hacer más con menos recursos. La IA reduce el capital y el conocimiento necesarios para arrancar. Para algunos analistas, eso inaugura la era del emprendedor solitario

Más negocios, menos dependencia

No está claro que este proceso termine en empresas más grandes. Por ahora, apenas el 30% de las compañías creadas el año pasado tiene altas probabilidades de contratar personal en el corto plazo, frente al 38% de 2019. Aun así, varios emprendedores ya están ampliando sus equipos a medida que crecen

El fenómeno refleja una economía que volvió a darle espacio a quienes quieren trabajar por su cuenta. Entre la debilidad relativa del mercado laboral, los nuevos nichos de consumo y la inteligencia artificial, Estados Unidos parece recuperar una vieja vocación: la de construir negocios propios en lugar de depender de un empleador