Las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay provocaron el traslado de 147.500 bovinos y búfalos desde zonas inundables de Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Santa Fe y las islas bonaerenses

La cifra corresponde a los movimientos registrados desde agosto y representa un aumento del 102% frente al mismo período de 2025. Para concretarlos se realizaron 7448 traslados, documentados mediante el Documento de Tránsito electrónico y el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios

Una evacuación condicionada por el agua

Los productores deben retirar los animales de las islas antes de que el avance del agua impida el acceso. El proceso exige reunir la hacienda, contar con personas que conozcan el terreno y conseguir barcazas para llevarla hasta tierra firme

La disponibilidad de embarcaciones puede convertirse en un cuello de botella cuando varios establecimientos necesitan evacuar al mismo tiempo. Después del traslado, además, los productores deben encontrar campos para alquilar y afrontar gastos adicionales de transporte, alimentación y manejo

En Santa Fe se estimó que ya había sido evacuado cerca del 70% de los animales isleños. La salida se produjo después de un invierno húmedo, cuando las pasturas tenían buena disponibilidad y comenzaba la etapa de mayor ingreso de hacienda para recría y engorde

Retiros graduales en Entre Ríos

En Entre Ríos, la anticipación permitió reducir el ingreso de nuevos animales y organizar retiros progresivos. Los productores de las zonas más bajas serían los primeros en evacuar, mientras que quienes tienen hacienda en terrenos más altos pueden esperar la evolución del río

En el puerto de Paraná, el nivel era de 4,16 metros el 27 de octubre, por debajo de los 4,70 metros de alerta. La proyección central indicaba 4,46 metros para el 3 de noviembre y 4,59 metros para el 10 de noviembre. En el escenario máximo, el río podía llegar a 5 metros, nivel de evacuación

En las islas y campos bajos continentales cercanos al río había unas 420.000 cabezas, con algo menos de la mitad ubicada en territorio isleño. En el sur provincial, se estimaba que el agua llegaría al menos 15 días después. Parte de los animales de los campos continentales podía retirarse por camión

Costos y medidas preventivas

La hacienda trasladada todavía necesita continuar su recría o engorde, por lo que en muchos casos no puede enviarse directamente a faena. La interrupción del uso de las pasturas y el alquiler de nuevos campos agregan costos que no estaban previstos

En Corrientes se calculó que había salido aproximadamente la mitad de los animales de las islas, unas 30.000 cabezas. Los movimientos generales desde zonas ribereñas rondaban las 150.000

Las autoridades sanitarias prevén que los traslados continúen si empeora la situación hídrica. También contemplan medidas excepcionales para completar determinados requisitos sanitarios en los establecimientos de destino

La recomendación es identificar con anticipación potreros altos, asegurar agua potable y alimento, iniciar los movimientos entre 24 y 48 horas antes de la llegada del agua y realizar los arreos en grupos reducidos