Todos los equipos de innovación parecen jugar hoy con herramientas parecidas: mismos modelos, bibliotecas de prompts casi idénticas y acceso a capacidades similares. Aun así, los resultados varían de forma notable. Mientras algunos hablan de un impulso creativo, otros reciben ideas previsibles, repetidas y fáciles de olvidar
La explicación, según un nuevo trabajo académico, no está en el modelo elegido sino en algo anterior a la IA generativa: los cuellos de botella humanos dentro de las organizaciones. El estudio reúne evidencia sobre creatividad, toma de decisiones e innovación para revisar cómo interactúa la IA con las restricciones cognitivas, sociales y organizacionales que frenan los procesos
La trampa de idear con lo más probable
En la etapa de ideación, los modelos tienden a completar con lo más probable. Eso empuja hacia respuestas típicas y reduce la generación de ideas inusuales. Además, como muchos sistemas se entrenan con datos similares, distintas empresas terminan convergiendo hacia soluciones parecidas. El resultado puede ser más productividad individual, pero menos diversidad en el mercado
Cuando la fluidez se confunde con calidad
La evaluación presenta otro problema. Los comités suelen castigar lo novedoso por considerarlo riesgoso, y la IA produce textos e ideas con una fluidez que puede parecer más sólida de lo que realmente es. Esa apariencia de seguridad puede terminar favoreciendo propuestas débiles solo porque suenan mejor formuladas
Los clientes simulados también engañan
El estudio advierte además sobre los consumidores simulados por IA. Un aumento de precio, por ejemplo, no se interpreta necesariamente como un experimento, sino como una señal de contexto: el producto puede parecer más premium. En esa línea, los gemelos digitales tienden a comportarse de manera más racional que las personas reales, lo que distorsiona la lectura de mercado
La conclusión no es frenar la adopción, sino decidir qué partes del proceso siguen requiriendo trabajo de campo, usuarios reales y responsables concretos. La tecnología cambia rápido, pero los cuellos de botella humanos llevan décadas ahí. Y ahí, justamente, está buena parte de la información útil