Durante la última campaña, el girasol se benefició de un contexto de oferta ajustada a nivel mundial. La caída de la producción, especialmente en Ucrania, y el menor volumen de la Unión Europea empujaron la demanda hacia la Argentina, que alcanzó una cosecha récord de entre 6,5 y 7 millones de toneladas
Ese cuadro también impulsó el comercio exterior: el país colocó 1.250.000 toneladas de grano, una cifra muy por encima del rango habitual de años anteriores, y suma casi 1.600.000 toneladas de aceite vendidas
Un mercado que cambia de tono
El ajuste global ayudó a sostener precios altos, con valores del aceite de girasol que llegaron a 1.500 dólares por tonelada en el puerto de Rotterdam. Pero para el ciclo 2026/27 el panorama sería distinto
Las proyecciones del USDA anticipan una producción mundial de 62,6 millones de toneladas, unas 10 millones más que en la campaña previa. También crecerían los stocks globales hasta 4,2 millones de toneladas, un salto de 46% interanual
La mejora se apoyaría en una fuerte recuperación de Rusia y Ucrania, con un aumento conjunto del 18%, y en una suba del 13% en Europa. Como contrapeso, la molienda mundial subiría 12% y llegaría a 56 millones de toneladas
Argentina, con más área pero menos margen
En el plano local, se proyecta una superficie sembrada de alrededor de 3 millones de hectáreas, lo que permitiría una muy buena producción. Sin embargo, el desafío será sostener el ritmo de exportaciones de grano y de molienda alcanzado en la última campaña
Con un mercado interno que hoy muestra valores cercanos a 500 dólares por tonelada, el escenario internacional sugiere que esos precios serían difíciles de repetir. Para el cálculo de márgenes, la referencia más probable se acercaría a 400 dólares por tonelada