La inversión se convirtió nuevamente en uno de los principales obstáculos para el crecimiento de la economía argentina. En julio cayó 8,1% interanual en términos de volumen físico y acumuló una disminución del 7,8% durante el año

El nivel de inversión se ubicó en el 15,1% del Producto Bruto Interno (PBI). La cifra está aproximadamente seis puntos por debajo de Perú, siete menos que México y nueve por debajo de Chile. También representa la mitad del registro de países como Vietnam e India

Un retroceso prolongado

Los datos de las últimas dos décadas muestran una trayectoria irregular. En 2025, la inversión representó el 16,4% del PBI, lejos del máximo de 19,5% alcanzado en 2007

El peor registro del período se produjo en 2019, cuando el indicador descendió al 14,2%. Para alcanzar un crecimiento sostenido, algunos especialistas estiman que la inversión debería aproximarse al 25% del PBI. La Argentina nunca superó el 20% en las últimas décadas, salvo aproximaciones durante los años 90 vinculadas con las privatizaciones

Chile, durante los años 90, y Uruguay, entre 2005 y 2015, son ejemplos regionales de procesos de expansión en los que la inversión llegó a representar cerca del 25% del producto

Expectativas, actividad y financiamiento

El ahorro, el costo del crédito, el acceso al financiamiento, el nivel de demanda y las expectativas económicas influyen en las decisiones empresariales. En la Argentina, esos factores no suelen coincidir de manera favorable

El cepo cambiario también puede alterar las estadísticas. Cuando las empresas tienen dificultades para acceder a dólares, parte de sus ganancias puede dirigirse a la compra de maquinaria u otros activos. Sin embargo, esa conducta circunstancial no necesariamente se traduce en proyectos de mayor escala y, al mismo tiempo, puede debilitar la confianza

La discusión entre los economistas se concentra en cuáles son los factores que podrían reactivar los desembolsos. Algunos señalan el riesgo país y la seguridad jurídica; otros destacan la rentabilidad y el nivel de actividad. Cuando las empresas venden más, la necesidad de ampliar la capacidad productiva puede impulsar nuevas compras de equipos, incluso sin una mejora sustancial en el riesgo financiero

El descenso después de las elecciones

Durante el primer semestre de 2025, varias empresas adelantaron importaciones de bienes de capital ante la expectativa de una eventual devaluación. La suba del dólar también contribuyó a activar la construcción

La inversión pasó del 16,9% al 17,6% del PBI entre julio y septiembre de ese año. Después de las elecciones comenzó un descenso que continuó en los períodos siguientes: alcanzó el 15,5% entre octubre y diciembre de 2025, el 14,3% entre enero y marzo y el 15,1% entre abril y junio

La composición del indicador también resulta relevante. Alrededor del 70% corresponde a bienes de capital, divididos en partes similares entre producción nacional e importaciones. El 30% restante corresponde a la construcción

La construcción y el peso de la obra pública

La construcción permanece muy por debajo de otros períodos y se encuentra siete puntos porcentuales por debajo del nivel registrado en el primer trimestre de 2023

En 2025, de los 17 puntos de inversión sobre el PBI, 12 correspondieron a bienes de capital y cinco a construcción. De esos cinco puntos vinculados con obras, 2,5 fueron privados y 2,5 estatales

La inversión pública se dividió entre las provincias, con dos puntos del PBI, y la Nación, con 0,5 puntos. En 2023, el componente nacional alcanzaba 1,5 puntos. Por eso, la reducción de la inversión asociada a la obra pública durante la actual gestión equivale a un punto del PBI

El desafío para el Gobierno

Hasta ahora, el crecimiento estuvo más apoyado en las exportaciones que en la inversión. Las ventas externas aumentaron 38% en los tres años de gestión, impulsadas principalmente por la energía y el sector agropecuario, mientras que la inversión retrocedió 4% desde el último trimestre de 2023

Para que la mejora se refleje en la actividad y en los ingresos, los desembolsos de capital deberían crecer al menos al ritmo del consumo privado, que aumentó alrededor de 8% durante la gestión de Javier Milei

El Gobierno apuesta parte de la recuperación al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Los proyectos comprometidos suman hasta ahora US$150.000 millones, aunque su ejecución se distribuirá durante los próximos años

Si en 2027 ingresaran los US$7000 millones previstos por el Gobierno, la inversión podría aumentar un punto del PBI. Aun así, quedaría en un rango de entre 16% y 18%, según el promedio con el que termine 2026, todavía por debajo de Perú, México y Chile y muy lejos de los niveles de varias economías asiáticas