La apertura de Japón para la carne vacuna argentina amplió las posibilidades de exportación más allá de los cortes tradicionales. Entre los productos con mayor potencial aparece la lengua bovina, favorecida por una tarifa de ingreso del 12%, muy inferior al 38% aplicado a la carne vacuna

La diferencia arancelaria podría mejorar el aprovechamiento económico de cada animal y sumar valor a una cadena que busca colocar sus cortes y subproductos en los destinos que mejor los remuneran

Una demanda gastronómica consolidada

En Japón, la lengua forma parte de la tradición culinaria a través del gyūtan, una preparación a la parrilla originada en Sendai en 1948. Su creador fue Keishiro Sano, propietario del restaurante Aji Tasuke, que aún mantiene ese plato como especialidad

Con el tiempo, la preparación se extendió por la ciudad y ganó popularidad, especialmente tras la llegada del tren bala Tohoku Shinkansen. Actualmente, Sendai cuenta con aproximadamente un centenar de establecimientos dedicados a esta comida

La lengua suele servirse en rodajas, con cortes pequeños, condimentada y cocida a la parrilla, acompañada por arroz y sopa. La demanda existente convierte al producto en una alternativa concreta para los exportadores argentinos

La diferencia de precios con Uruguay

Hasta agosto, la Argentina había exportado 58.500 toneladas de menudencias por US$27,5 millones. Las lenguas representaron el 7,5% del volumen, aunque concentraron el 14,5% del valor total, con un promedio de US$4206 por tonelada

El desempeño uruguayo muestra el potencial del mercado japonés. Allí, las lenguas enviadas a Japón representan menos del 4% de las menudencias exportadas, pero explican el 14% del valor. El precio medio llegó a US$11.000 por tonelada, un 260% por encima del promedio argentino, en ambos casos medido en valores FOB

La comparación indica que Japón podría mejorar la cotización de un subproducto que hasta ahora contaba con alternativas comerciales menos atractivas

Habilitaciones antes de los primeros negocios

La oportunidad todavía debe atravesar etapas sanitarias y administrativas. Daniel Urcia, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas y directivo del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, estimó que los negocios comerciales comenzarían recién el año próximo

El proceso incluye la habilitación de las plantas. Según Urcia, el reconocimiento del Senasa como organismo habilitante resulta central y las plantas autorizadas para exportar a la Unión Europea podrían constituir una referencia para acceder al mercado japonés

Hasta ahora, el ingreso a Japón estaba restringido a la carne proveniente de la Patagonia, con un único frigorífico habilitado: Fridevi SA. La extensión del acceso al resto del país permitiría que establecimientos de otras regiones trabajen para abastecer ese destino

Buscar el mejor destino para cada parte de la res

La lengua tiene un potencial particular por combinar una demanda específica con una carga arancelaria menor. Una vez habilitadas las plantas, la industria podría reunir volúmenes y preparar contenedores destinados exclusivamente a Japón

Sin embargo, cada animal aporta una sola lengua, por lo que su incidencia individual sobre el valor total de la res es limitada. El impacto, según Urcia, dependerá de mejorar simultáneamente el precio obtenido por los distintos cortes y subproductos

La estrategia consiste en asignar cada parte del animal al mercado que mejor valore sus características. En ese esquema, Japón suma una alternativa para la lengua y podría contribuir a elevar la competitividad general del negocio cárnico

Un mercado exigente y de alto valor

La apertura incorpora a todo el rodeo argentino a uno de los cinco principales importadores mundiales de carne vacuna y a un destino de alto valor. El desafío será convertir la habilitación sanitaria en operaciones comerciales y adaptar la oferta a las preferencias de los consumidores

En los cortes vacunos existe una demanda vinculada con el marmoleo y otras características específicas, con una competencia fuerte de Australia y Estados Unidos. La lengua, en cambio, parte de una posición diferente por su menor arancel y por contar con una demanda ya instalada

La industria también deberá avanzar en la relación con los importadores, trabajar sobre los distintos segmentos de consumidores y negociar mejores condiciones arancelarias