La Argentina se encamina a cerrar 2026 con exportaciones de carne vacuna por encima de los USD 3.000 millones. El dato marca un máximo histórico y llega en un contexto distinto al de otros ciclos: se venderán menos kilos, pero a valores internacionales muy altos
Al mismo tiempo, gana terreno una dinámica novedosa para el mercado local: importar carne, en especial desde Brasil, para cubrir parte de la demanda interna mientras la producción nacional se orienta cada vez más a los mercados externos
Un primer semestre que confirma la tendencia
Entre enero y junio se exportaron 280.140 toneladas de carne bovina por USD 2.260 millones. Solo en junio, los embarques sumaron 54.294 toneladas y generaron USD 427,8 millones, con una mejora interanual del 40,4%
El precio promedio exportado en ese mes llegó a USD 7.879 por tonelada, casi 30% por encima del nivel de junio de 2025
El crecimiento más fuerte se dio en Estados Unidos. En el primer semestre, la Argentina envió 54.150 toneladas a ese destino, un salto interanual del 193,9%, lo que lo ubicó como el segundo mercado más importante por volumen
Estados Unidos empuja el cambio de escala
El avance se explica, en parte, por la ampliación del cupo libre de aranceles, que pasó de 20.000 a 100.000 toneladas anuales. Al 3 de agosto, ya se había ejecutado el 72,5% de esa cuota, el mayor nivel de uso entre los países beneficiarios
También cambió la composición de lo que se vende: además de recortes magros, comenzaron a salir cortes de mayor valor. En el semestre, el precio promedio de exportación hacia Estados Unidos fue de USD 8.274 por tonelada, frente a USD 7.079 un año antes
Pese a esa mejora, en junio se observó una leve baja de 2% frente al mismo mes de 2025, señal de que la canasta exportada todavía está en transición
Menos hacienda, más presión sobre el mercado interno
El alza de precios externos convive con una oferta doméstica más ajustada. El stock ganadero viene golpeado por años previos de caída y por el proceso de retención de vientres para recomponer rodeos después de la sequía de 2023
Ese escenario redujo la producción por habitante de 70 a 55 kilos anuales y dejó exportaciones proyectadas para 2026 en 700.000 toneladas, lejos del millón alcanzado en 2022 y 2024
El promedio mensual exportado este año se ubica en 67.864 toneladas equivalente res con hueso, 3,4% por debajo del promedio de 2025
La importación como complemento
En ese marco aparece la posibilidad de importar carne para abastecer el consumo local. La lógica que se perfila es simple: comprar a unos USD 4 el kilo y vender al exterior a alrededor de USD 8
Los principales proveedores serían Brasil, seguido por Paraguay y, en menor medida, Uruguay. Por ahora, el volumen importado sigue siendo marginal frente al consumo y la producción local, pero la tendencia ya empezó a cambiar
La proyección es que este esquema se sostenga en un contexto de precios internacionales altos durante varios años, con horizonte extendido hasta 2033
Brasil, entre tensiones externas y oferta disponible
La situación brasileña también favorece esa posibilidad. El mayor exportador mundial de carne vacuna ya utilizó el 80% de su cupo anual en China y enfrenta además riesgos de quedar fuera del mercado europeo por observaciones sobre controles vinculados al uso de antimicrobianos
Con menos margen en algunos destinos relevantes, parte de ese volumen podría redirigirse hacia otros mercados, incluida la Argentina, a valores más bajos que los que rigen en plazas de mayor demanda
En julio, los embarques brasileños a China cayeron casi 50% frente a junio, una señal de la presión que atraviesa su comercio exterior