Los productores de cerezas de Los Antiguos, en Santa Cruz, se encaran hacia una temporada inédita: por primera vez exportarán fruta con denominación de origen y superarán las 600 toneladas bajo el sello “Cereza del Valle de Los Antiguos-Patagonia”. Será la primera fruta del país en salir al exterior con esa certificación
Un sello que ordena toda la cadena
El avance llegó después de varios años de trabajo y de la aprobación oficial de la denominación. Desde entonces, la asociación que reúne a productores y empacadores debió completar pasos claves para convertir el reconocimiento en una herramienta comercial real
Entre esas tareas estuvo la elaboración de un manual de gestión que fija cómo debe manejarse la fruta desde la cosecha hasta la venta. El objetivo es sostener la trazabilidad y evitar que se mezcle con mercadería que no cumpla los requisitos del sello
La cereza que aspire a llevar la denominación debe reunir condiciones precisas de dulzura, firmeza, color y acidez. Si no alcanza esos parámetros, queda afuera del sistema
Con los fondos obtenidos a través de la provincia se incorporó equipamiento para medir de manera objetiva firmeza, color y calibre. Además, las cajas que saldrán esta temporada llevarán sello, logo, código QR, código de barras y etiquetas numeradas
Una fruta para mercados exigentes
Los exportadores apuntan especialmente a España, un destino con fuerte tradición en productos con denominación de origen. También prevén envíos a Medio Oriente y a Estados Unidos
La identidad de la cereza de Los Antiguos fue definida tras estudios, pruebas y degustaciones: una fruta crocante y dulce, rasgo que los productores buscan conservar como diferencial frente a otras cerezas del país
En todo el proceso participaron diez familias productoras, dos plantas de empaque y técnicos de distintos organismos. Hubo chequeos en establecimientos, capacitaciones y una prueba piloto que simuló el recorrido completo, desde la chacra hasta los trámites de exportación
Del desastre a la reconversión
La historia de este cultivo está atravesada por la erupción del volcán Hudson, en agosto de 1991. La ceniza cubrió la región durante días, afectó millones de hectáreas, provocó pérdidas masivas de ganado y dejó a la producción local al borde del colapso
Con el tiempo, el clima frío, los suelos arenosos, el agua disponible y el trabajo sostenido de quienes apostaron por el valle permitieron desarrollar cerezas tardías, un cultivo que empezó a probarse a comienzos de los años 80. Tres décadas después, Los Antiguos combina exportación, identidad productiva y turismo rural en un paisaje que volvió a florecer