El Gobierno busca que la economía argentina deje de encontrar en el dólar un límite recurrente al crecimiento. Para eso apuesta a una mayor generación de divisas a través del agro, la minería y la energía, junto con un mercado de capitales capaz de atraer inversiones y canalizar el ahorro privado

Desde el comienzo del año, el Banco Central acumuló compras por unos US$14.230 millones. En paralelo, el peso se apreció mes a mes frente a una inflación que avanzó más que el tipo de cambio oficial

Minería, agro y energía amplían la oferta de divisas

La minería generó US$4742 millones durante el primer semestre, el mayor registro de la serie. El resultado representó un crecimiento del 75% frente al mismo período de 2025 y del 156% respecto de 2024. El sector explicó casi el 10% de las exportaciones argentinas en esos seis meses

La inversión extranjera directa en minería también alcanzó niveles récord. El stock llegó a US$24.849 millones en marzo de 2026, frente a US$12.402 millones dos años antes. Además, durante el primer trimestre ingresaron US$2.799 millones netos, el mayor registro trimestral disponible

El campo liquidó hasta agosto unos US$19.048 millones, un 12% por encima del promedio del período 2008-2025

La energía, por su parte, registró un superávit de US$6987 millones durante el primer semestre. Fue el resultado más alto de la historia para ese período y contrastó con el déficit comercial de US$4300 millones registrado cuatro años antes

El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que durante años se instaló la idea de que la Argentina sufría una falta de dólares. Según su interpretación, el problema fue que no se permitió el desarrollo de industrias capaces de generarlos

El financiamiento privado acompaña la mejora

El ingreso de divisas no provino únicamente de las exportaciones. Las emisiones primarias de obligaciones negociables y fideicomisos financieros superaron los US$10.700 millones durante los primeros seis meses del año, medidas al dólar contado con liquidación

Fue el mejor primer semestre desde el inicio de la serie en 2015. El contexto de un dólar relativamente estable, exportaciones elevadas e inflación en descenso alentó a compañías y provincias a buscar financiamiento en el mercado

Juan Tripier, director de Deals Advisory de PwC Argentina, consideró que algunas empresas podrían haber adelantado sus colocaciones ante el posible impacto de las elecciones del próximo año. Sin embargo, señaló que las emisiones realizadas tienen plazos extendidos

El dólar se mantiene estable, pero la normalización no está completa

El mayor flujo de divisas permitió que el Banco Central comprara dólares durante la mayor parte de las ruedas. El saldo acumulado, de unos US$14.230 millones en nueve meses, se ubicó dentro de la meta oficial de acumulación de reservas, establecida entre US$10.000 millones y US$17.000 millones

El dólar oficial minorista se mantuvo en $1530 y acumuló una suba del 3,4% en el año. Como la inflación llegó al 21,3% hasta agosto, el peso registró una apreciación en términos reales

Para Juan Pablo Ronderos, socio de MAP Latam, la mayor disponibilidad de divisas redujo la vulnerabilidad externa, pero no significa que la restricción externa haya desaparecido. El especialista advirtió que todavía falta normalizar el acceso al crédito internacional y sostener la renovación de los vencimientos de deuda

Fernando Baer, economista de Quantum Finanzas, atribuyó la estabilidad cambiaria a una combinación de factores: una oferta agrícola menos estacional, mayores flujos vinculados con el endeudamiento privado en sectores estratégicos y una política monetaria y fiscal prudente

La principal incógnita es cuánto durará el flujo de dólares

Baer consideró prematuro afirmar que la Argentina dejó atrás los problemas que históricamente provocaron crisis cambiarias. A su entender, el nuevo escenario combina equilibrio fiscal, control monetario y recursos naturales demandados por el mundo, pero requiere decisiones consistentes y continuidad en el tiempo

Ronderos coincidió en que el mercado cambiario todavía puede atravesar períodos de volatilidad ante episodios políticos, electorales o financieros. La clave, planteó, será determinar qué parte del aumento de la oferta de dólares es estructural y cuánto depende de condiciones financieras favorables

Martín Kalos, director de Epyca Consultora, sostuvo que actualmente la escasez de dólares no constituye el principal problema. Las exportaciones alcanzan para cubrir las necesidades financieras, las importaciones y parte de la demanda de ahorro

Sin embargo, explicó que esa situación también responde a una demanda de dólares debilitada por la contracción de la economía y del mercado interno. En ese contexto, el desafío inmediato no sería una disparada del tipo de cambio, sino la falta de dinamismo de la actividad y del mercado de pesos