MENDOZA. En una provincia marcada por la escasez de agua, la hidroponía se consolida como una alternativa para producir hortalizas sin utilizar tierra. El sistema permite cultivar con soluciones nutritivas y ahorrar hasta un 90% del recurso hídrico mediante circuitos de recirculación

Lechugas, tomates, pimientos y plantas aromáticas son algunos de los productos que impulsan esta actividad, cuya demanda crece en distintas regiones del país. Mendoza se ubica entre las principales jurisdicciones argentinas dedicadas a los cultivos sin suelo

Una superficie que crece

El registro sectorial de 2024 ubicó a Mendoza en el tercer lugar nacional, con 18.650 metros cuadrados de superficie hidropónica instalada. Por delante quedaron Buenos Aires, con 33.850 metros cuadrados, y Córdoba, con 28.750

La expansión responde tanto a la necesidad de utilizar el agua de manera más eficiente como a las condiciones climáticas de la provincia. La alta heliofanía y la baja humedad relativa reducen la presión de algunos patógenos y favorecen el desarrollo de los cultivos

La producción se concentra principalmente en el Cinturón Verde, en Guaymallén y Maipú, donde funcionan alrededor de 15 productores comerciales. También existen establecimientos en General Alvear

Un clúster para ordenar el crecimiento

En septiembre se presentó el Clúster de Hidroponía de Mendoza, una iniciativa destinada a vincular a productores, empresas, especialistas, instituciones técnicas y organismos públicos

El objetivo es construir una agenda común a partir de las necesidades del sector, detectar oportunidades y orientar las políticas públicas. También se analiza la creación de herramientas financieras y acciones de acompañamiento para emprendimientos con potencial de expansión

La propuesta cuenta con el respaldo técnico acumulado por instituciones como el INTA y forma parte de un plan provincial de asociativismo. Sus impulsores buscan que la actividad gane escala, profesionalización y capacidad para abastecer a los grandes centros urbanos y a la Patagonia

De los módulos familiares a los invernaderos automatizados

La hidroponía mendocina comenzó a difundirse mediante pequeños módulos destinados al autoconsumo y la extensión rural. En los últimos años, algunos proyectos avanzaron hacia modelos comerciales e industriales

Un ejemplo es el establecimiento Compostela, ubicado en Los Corralitos, Guaymallén. La empresa cuenta con 13 hectáreas de invernaderos automatizados y utiliza un sustrato elaborado con orujo de uva reciclado para producir tomates destinados a grandes cadenas de supermercados

La provincia también desarrolla proyectos de investigación aplicada, como el Módulo AV-INTA Mendoza de agricultura vertical, vinculado con una iniciativa internacional en la que participan Panamá, Colombia y Costa Rica

Hortalizas, aromáticas y cultivos de mayor valor

Entre los productos más difundidos aparecen la lechuga mantecosa, crespa y morada, la rúcula, la acelga y la espinaca. También tienen una presencia importante las aromáticas, que suelen comercializarse con sus raíces y conservan así una mayor vida útil

Los establecimientos de mayor escala incorporan invernaderos inteligentes y se enfocan en cultivos de alto rendimiento, como el tomate redondo, los tomates cherry de especialidad y los pimientos

Además del ahorro de agua, el sistema puede acelerar el crecimiento de las plantas porque los nutrientes llegan directamente a las raíces. La ausencia de suelo reduce varias enfermedades, hongos y malezas, mientras que el cultivo vertical permite aprovechar espacios interiores, urbanos o con suelos poco aptos

El sector todavía enfrenta el desafío de ampliar el conocimiento técnico y extender estas herramientas entre más productores. Sin embargo, la combinación de innovación, necesidad hídrica y demanda creciente convierte a la hidroponía en una de las alternativas con mayor proyección para la agricultura mendocina