La caída de largo plazo que atravesó la Argentina no afectó a todas las regiones por igual. El impacto fue más fuerte en las áreas extrapampeanas, especialmente en el NOA y el NEA, donde el desarrollo agropecuario y agroindustrial quedó muy por debajo de lo que esas zonas podrían haber alcanzado

Desde la economía cerrada que se consolidó tras la Gran Depresión, la mayor intervención estatal, la expansión del sector público y la presión impositiva deterioraron las condiciones para producir. A eso se sumaron la inflación y las crisis fiscales, que no golpearon de manera uniforme: las provincias más pobres y con menor capital físico y humano resultaron más perjudicadas

Costos y regulaciones que frenaron al interior

La fijación de salarios y reglas laborales iguales para todo el país, sin atender a las diferencias de productividad, también terminó afectando con más dureza a las economías regionales. En actividades intensivas en mano de obra, como hortalizas, frutas y ornamentales, ese esquema encareció la producción y redujo competitividad

La protección de sectores vinculados al transporte y otras regulaciones fueron alejando a las producciones regionales de los puertos y de los grandes centros de consumo. En ese contexto, las retenciones aplicadas al agro tampoco resultaron neutras: su efecto fue más pesado en las zonas extrapampeanas

La coparticipación y el sesgo redistributivo

Otro factor central fue el diseño de las transferencias fiscales entre Nación y provincias. La coparticipación con lógica redistributiva debilitó el vínculo entre recursos y gasto, permitió expandir erogaciones sin una carga directa sobre los contribuyentes locales y desincentivó el control del gasto

Ese esquema también alteró los precios relativos entre bienes transables y no transables. Como resultado, se desalentó la producción orientada al mercado externo o al comercio interregional y se favorecieron actividades menos expuestas a la competencia, con economías regionales más cerradas y con menor inserción internacional

Un cambio que todavía debe profundizarse

En los últimos dos años comenzaron a verse señales en sentido contrario: menor inflación, cambios en la legislación laboral, reducción de retenciones y menor regulación sobre la producción del interior. Todo eso apunta en la dirección correcta, aunque aún resulta insuficiente

Para que el potencial agropecuario del NOA y el NEA se exprese plenamente, el proceso deberá completarse con obras de infraestructura y con una reforma de las reglas fiscales entre Nación y provincias. Solo así esas regiones podrán acercarse a la dimensión productiva que hoy todavía no alcanzan