Martín Redrado expuso este jueves su mirada sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, en la antesala del anuncio oficial de cambios que apuntan a reforzar la autonomía de la entidad y a prohibir el financiamiento al Tesoro, tanto directo como indirecto

Según el economista, la nueva norma debe servir para consolidar la estabilidad de precios, dar previsibilidad cambiaria y fortalecer el sistema financiero. En ese marco, propuso una serie de definiciones que, a su juicio, deberían quedar incorporadas al texto legal

Fin del financiamiento monetario

Uno de los ejes que destacó fue eliminar toda vía de emisión destinada a cubrir al Tesoro, ya sea mediante Adelantos Transitorios, utilidades contables o el uso de dólares del Banco Central a través de Letras Intransferibles. También planteó reducir el financiamiento indirecto vinculado con la integración de encajes bancarios con títulos públicos

En ese punto sostuvo que la baja progresiva de la tenencia de bonos del Tesoro debería acompañarse con una reducción equivalente de los encajes, para converger a estándares internacionales y ampliar la capacidad de crédito del sector privado

Más autonomía institucional

Redrado también pidió reglas que protejan al directorio del Banco Central de la injerencia del Poder Ejecutivo. Para eso, propuso una simetría entre el nombramiento y la remoción de sus autoridades, con aval legislativo de dos tercios en ambas cámaras

Además, consideró que la nueva Carta Orgánica debería entrar en vigencia con el próximo gobierno, con el objetivo de evitar especulaciones y reforzar la institucionalidad

Un banco central más acotado

Otro de los puntos que señaló fue eliminar el inciso f del artículo 17, incorporado en 2012, que habilita al organismo a realizar ciertas operaciones con títulos públicos. A su juicio, ese mecanismo terminó funcionando como una vía indirecta de asistencia al Estado

En paralelo, sostuvo que la misión central del Banco Central debe seguir siendo el combate de la inflación y la preservación del valor de la moneda, aunque sumó como objetivo explícito la estabilidad del sistema financiero. En ese marco, defendió la autonomía para ejercer la política monetaria y regulatoria a través de la Superintendencia de Entidades Financieras

Cambios en la conducción

Finalmente, propuso reducir el número de directores a un máximo de seis y distribuir las designaciones entre una mayoría a propuesta del oficialismo y una minoría de la oposición, sin coincidir con el período presidencial. Según argumentó, ese esquema ayudaría a sostener la continuidad de la política monetaria y de la supervisión financiera más allá de los cambios de gobierno

Redrado definió estas ideas como un aporte para la discusión parlamentaria que se abrirá en las próximas semanas