El mercado petrolero atraviesa un escenario muy distinto al previsto a comienzos de 2026. En lugar de caer por debajo de los 60 dólares por barril, el crudo Brent alcanzó valores de tres cifras tras la guerra en el Golfo
Las previsiones actuales apuntan a un promedio de 85 dólares o más durante el año. Si continúan los ataques contra buques en el estrecho de Ormuz, algunos analistas contemplan precios de hasta 120 dólares por barril
La tensión aumentó el 11 de septiembre, cuando Arabia Saudita suspendió el funcionamiento de su oleoducto Este-Oeste después de un ataque con drones. La infraestructura constituye una ruta alternativa para transportar el petróleo saudí
Un repunte que fortaleció las cuentas
El alza inesperada benefició a las compañías del sector. Las acciones mundiales de empresas petroleras y gasíferas acumulan una suba cercana al 40% desde enero, frente al 12% del conjunto de las compañías cotizadas
Los beneficios combinados de las siete grandes petroleras integradas occidentales y Aramco llegaron a 91.000 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, el doble que un año antes
El resultado se produce después de años de disciplina financiera. Tras el desplome de los precios a mediados de la década de 2010, los accionistas presionaron para limitar el gasto y priorizar el fortalecimiento de los balances
Aunque la invasión rusa de Ucrania elevó el precio del petróleo por encima de los 120 dólares y provocó un aumento del gasto de capital, el flujo de caja creció todavía más rápido. El excedente se destinó principalmente a reducir deuda y pagar dividendos, no a perforar nuevos pozos
Deuda y dividendos antes que expansión
Las petroleras utilizaron buena parte del efectivo generado tras la invasión de Ucrania para mejorar sus balances. Sin embargo, durante los 18 meses previos a la guerra en el Golfo volvieron a endeudarse para sostener los dividendos y cumplir con inversiones ya comprometidas
La nueva escalada de precios permitió iniciar otra etapa de desapalancamiento. En el segundo trimestre, ExxonMobil, Chevron, Shell, BP y TotalEnergies redujeron en conjunto su deuda neta en 36.000 millones de dólares, casi un 20%
Las compañías pequeñas, que suelen soportar mayores cargas financieras, concentraron aún más recursos en reducir sus obligaciones
La remuneración de los accionistas también recuperó protagonismo. Las grandes empresas mantuvieron o elevaron sus dividendos y programas de recompra, con BP como principal excepción. Las firmas más pequeñas volvieron a ofrecer pagos extraordinarios y recurrentes
Después de pagar deuda y distribuir efectivo, quedó poco margen para ampliar la producción. El efectivo disponible de las grandes petroleras apenas cambió entre el cuarto trimestre de 2025 y el segundo trimestre de 2026
La mayoría de los directivos insistió en que las ganancias extraordinarias beneficiarían a los accionistas y no se dirigirían a nuevos proyectos. Diamondback y algunas grandes compañías privadas fueron excepciones, con inversiones en pozos y proyectos de rápida ejecución en las cuencas de esquisto estadounidenses
La necesidad de reemplazar reservas
La cautela inicial tenía una explicación: los precios se desplomaron en junio después de un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán. Pero la reanudación de los combates volvió a impulsarlos y podría mantenerlos elevados durante meses
Un período prolongado de precios altos haría viables proyectos que hasta ahora parecían demasiado costosos. La industria, además, enfrenta una necesidad creciente de renovar sus reservas
El agotamiento de los yacimientos reduce cada dos años un volumen de producción equivalente al suministro petrolero de Arabia Saudita. La escasez de descubrimientos recientes podría provocar una caída de 31 millones de barriles diarios de petróleo y gas para 2040, cerca de una quinta parte del total actual
Hasta 70 compañías podrían ver reducida su producción a la mitad. Por eso, las petroleras necesitan ampliar sus carteras y ahora cuentan con más recursos para hacerlo
Exploración con nuevas herramientas
La incertidumbre geopolítica y el interés por diversificar las inversiones fuera de Oriente Medio refuerzan los incentivos para buscar nuevos activos
La exploración es una vía lenta, pero ya aparecen señales de mayor actividad. Las grandes empresas están acumulando extensiones de terreno y utilizando inteligencia artificial para identificar posibles yacimientos, incluso sin participar todavía en licitaciones formales
También se multiplican los acuerdos de cesión de derechos. En ellos, una petrolera nacional financia la exploración de una compañía extranjera a cambio de una participación, mientras los gobiernos buscan aumentar la producción local
El Atlántico Sur, frente a Namibia y Sudáfrica, y el Mediterráneo oriental concentran interés por sus recursos en aguas profundas. Uruguay, Vietnam y Papúa Nueva Guinea cuentan con cuencas todavía poco exploradas
En Argelia, Australia y otros países se intenta replicar el modelo estadounidense del gas de esquisto. En Asia, las empresas también buscan aumentar el rendimiento de yacimientos maduros mediante perforaciones de mayor presión
Más fusiones para acelerar el crecimiento
La adquisición de competidores ofrece una alternativa más rápida que la exploración. A comienzos de año, los bajos precios desalentaban las operaciones. Después, la volatilidad dificultó que compradores y vendedores coincidieran en las valuaciones
Ahora el mercado comienza a asumir que los precios elevados podrían mantenerse. En los últimos dos meses se anunciaron seis operaciones superiores a 1.000 millones de dólares, y se espera que las transacciones aumenten durante el próximo año
Las grandes petroleras ya absorbieron las adquisiciones realizadas al inicio de la década de 2020 y disponen de balances más sólidos para concretar nuevos acuerdos
Los fondos de capital privado, los operadores de materias primas y los inversores extranjeros, incluidos los japoneses, también buscan activos fuera del Golfo. En Estados Unidos, además, queda menos de dos años de una administración favorable a las fusiones y a la perforación
Una oportunidad con límites
Los accionistas todavía no parecen anticipar una expansión prolongada. Las valuaciones de las petroleras cotizadas se mantienen en niveles similares a los previos a la guerra, lo que indica que el repunte responde sobre todo a precios más altos y no necesariamente a una mejora estructural de sus perspectivas
La evolución de la demanda sigue siendo incierta, la exploración puede no dar los resultados esperados y escasean los objetivos de adquisición grandes y evidentes
Aun así, la crisis del Golfo ofrece a la industria una oportunidad para cambiar de rumbo: utilizar su liquidez para reemplazar reservas, ampliar sus carteras y acelerar la consolidación del sector